Confirmado por la UE: este 12 de agosto los bares cobrarán 10 céntimos más por las bebidas que sirvan

A partir del 12 de agosto, pedir una bebida en un bar, comprar una lata en una tienda o llevarse una botella de plástico del supermercado tendrá un pequeño cambio en el precio final. Los consumidores pagarán 10 céntimos más por cada envase de bebida de hasta tres litros. La medida llega por la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, conocido como SDDR, y afectará a latas, botellas de plástico y briks.

La clave es que esos 10 céntimos no son un impuesto ni una subida normal del producto. Funcionan como una fianza. El consumidor paga el depósito al comprar la bebida y recupera el dinero cuando devuelve el envase vacío en un punto autorizado. Es una versión moderna del antiguo sistema de devolver el casco, pero aplicada a envases de un solo uso.

Un cambio para bares y clientes

Los bares y restaurantes también tendrán que adaptarse. Si sirven bebidas incluidas en el sistema, deberán cobrar ese depósito y facilitar la devolución cuando corresponda. En los supermercados y grandes superficies, lo habitual será usar máquinas automáticas que acepten los envases y emitan vales de devolución. En pequeños comercios y locales de hostelería, el proceso podrá hacerse de forma manual.

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El objetivo es que el envase deje de verse como basura y pase a tener valor. Si una lata o una botella vacía vale 10 céntimos, mucha más gente tendrá un incentivo directo para devolverla. La Unión Europea quiere aumentar la recogida y reducir los residuos que acaban en calles, playas, contenedores equivocados o vertederos.

La devolución será la clave

La medida también busca alcanzar el 90% de recuperación de estos envases antes de 2029. Para conseguirlo, no bastaba con confiar solo en el contenedor amarillo. Países europeos que ya usan sistemas parecidos han demostrado que el depósito puede cambiar hábitos de forma rápida, porque convierte el reciclaje en un gesto con recompensa inmediata.

El cambio llegará acompañado de otra transformación en la hostelería como la desaparición progresiva de envases y sobres monodosis de plástico, como los de aceite, azúcar, sal o salsas. La idea es sustituirlos por sistemas reutilizables o formatos menos contaminantes antes de 2030. Por eso, desde agosto, el cliente notará esos 10 céntimos en el ticket, pero también podrá recuperarlos. No se trata de pagar más por beber, sino de pagar una señal por el envase. Quien lo devuelva, recupera el dinero. Quien no lo haga, habrá perdido una pequeña cantidad que busca empujar a todos hacia un consumo más responsable.