Existe una creencia muy extendida en muchos hogares: la educación de los hijos es responsabilidad exclusiva de la familia o, alternativamente, de la escuela. Sin embargo, el psicólogo y pedagogo César Bona lanza una afirmación provocadora y liberadora: “No se educa en casa ni se enseña en la escuela”. Con esta frase, Bona no quiere negar la importancia de estos espacios, sino ampliar la comprensión de dónde y cómo aprende un niño realmente. La educación es un proceso complejo en el que intervienen múltiples actores y contextos, y afirmar que solo ocurre en casa o en el aula es, según el experto, quedarse corto.

Actores y espacios en la educación del niño

Para entender la propuesta de César Bona, primero es esencial reconocer que la educación de un niño no se limita a dos escenarios. De hecho, un niño aprende en múltiples entornos y a través de diversas interacciones a lo largo del día. Estos son algunos de los actores y espacios clave en su desarrollo educativo:

  1. La familia: Padres, hermanos, abuelos y otros cuidadores influyen profundamente en el desarrollo emocional, social y moral del niño. En casa se aprenden valores, normas básicas de convivencia, lenguaje y hábitos de vida.

  2. La escuela: Es el espacio formal de enseñanza, donde se imparten contenidos académicos estructurados y se desarrollan habilidades cognitivas específicas. Además, la escuela socializa al niño en grupos, enseña normas sociales y promueve la colaboración.

  3. La comunidad y el entorno social: Amigos, vecinos, entrenadores deportivos, monitores de tiempo libre o incluso compañeros de juego son modelos y referentes cotidianos. La interacción en parques, clubes o actividades culturales contribuye al aprendizaje social y emocional.

  4. Medios y cultura digital: En la era contemporánea, los niños absorben información de una gran cantidad de fuentes: videos, plataformas educativas, redes sociales, juegos interactivos y contenidos audiovisuales. Este ámbito puede influir tanto positiva como negativamente, dependiendo del uso y la supervisión.

César Bona destaca que ningún actor por sí solo tiene el monopolio de la educación. La educación es una trama compleja en la que cada punto de contacto con el mundo deja una marca.

¿Dónde y cómo se educa un niño?

Cuando César Bona afirma que “no se educa en casa ni se enseña en la escuela”, lo que intenta cambiar es el foco. La educación no es una acción aislada, sino un proceso continuo de experiencias, relaciones y significados compartidos. El hogar y la escuela son dos pilares fundamentales, sí, pero no los únicos ni suficientes.

Niño fútbol
Niño fútbol

Por ejemplo, en un partido de fútbol infantil, el niño no solo está jugando; está aprendiendo cooperación, tolerancia a la frustración y respeto por las reglas. En una conversación con un vecino, el niño está desarrollando habilidades lingüísticas y sociales. Cuando ve un documental o interactúa con un contenido digital, está ampliando su visión del mundo. Todos estos momentos, que a menudo pasan desapercibidos, forman parte del gran tejido educativo.

César Bona propone que reconozcamos la educación como un fenómeno distribuido, en el que la familia y la escuela trabajan de manera colaborativa con otros agentes sociales. Esto no solo reduce la presión sobre padres y docentes, sino que permite una educación más rica y coherente con la realidad del niño. Educar, en este sentido, es entender que el aprendizaje ocurre en la vida misma, en cada relación, experiencia y oportunidad de exploración.

Así, la frase de Bona no elimina la importancia de casa o escuela, sino que amplía nuestra mirada: la educación no está confinada a un lugar, sino que se despliega en todos los rincones donde el niño interactúa con el mundo.