Carlos Latre y su infancia: “Empecé a imitar, cambiaron los castigos a ‘Sube a la silla y haz el show’”

Carlos Latre lleva prácticamente toda su vida haciendo reír, aunque su primer escenario estuvo muy lejos de la televisión. Antes de convertirse en uno de los imitadores más conocidos del país, ya utilizaba las voces y el humor dentro de casa. Su infancia estuvo marcada por las travesuras, hasta el punto de que su propia madre llegó a definirlo, con humor, como un niño especialmente inquieto pero también muy simpático.

El propio Latre recordó aquella etapa en una entrevista con Pronto publicada en 2022. Explicó que tuvo una infancia muy feliz rodeado de sus padres, primos y amigos, aunque reconoció que era “un trasto” y que lo castigaban con frecuencia. Todo empezó a cambiar cuando descubrió las imitaciones: “Cuando empecé a hacer imitaciones y humor, cambiaron los castigos por: ‘Súbete a la silla y haz el show’”.

De los castigos a convertirse en el espectáculo de casa

Aquellas actuaciones improvisadas terminaron convirtiéndose en una costumbre familiar. Latre encontraba en el humor una manera de llamar la atención, pero también de conectar con quienes tenía alrededor. Canal Sur recordó en 2022 que ya de pequeño disfrutaba subiéndose a una silla para hacer imitaciones y que algunos de sus primeros referentes fueron Los Morancos, Cruz y Raya, Martes y Trece y Julio Sabala.

reacción carlos latre
reacción carlos latre

Su interés por copiar voces apareció, por tanto, mucho antes de convertirse en una profesión. También estaba muy ligado a la música: siendo todavía muy pequeño cantaba canciones de Parchís y, más adelante, comenzó a fijarse en artistas y personajes televisivos que después intentaba reproducir delante de su familia.

Una afición infantil que terminó convirtiéndose en profesión

Con los años, aquellas imitaciones dejaron de ser un juego doméstico. Latre empezó profesionalmente en la radio y, a finales de los años noventa, dio el salto a televisión. Su aparición en Crónicas Marcianas terminó convirtiéndolo en una figura popular gracias a una capacidad extraordinaria para reproducir voces, gestos y personajes.

Lo curioso es que buena parte de ese camino puede rastrearse hasta aquellas tardes familiares. Antes de escenarios, platós y centenares de personajes, había un niño castigado que descubrió que hacer reír podía cambiar completamente el ambiente de casa. Lo que empezó como una forma de escapar de una reprimenda terminó convirtiéndose, literalmente, en su profesión.