Carlos Galán, propietario de 20 pisos: “Mi rentabilidad es el triple de la que tiene mi casero”

Carlos Galán tiene veinte pisos, pero paga un alquiler por la vivienda en la que reside. Su explicación está en las cuentas: sitúa el valor de esa casa alrededor de los 400.000 euros y la mensualidad en 1.000 euros. Prefiere destinar su dinero a otros inmuebles que, según explica, le ofrecen un rendimiento superior. Esa comparación sostiene su decisión de seguir siendo inquilino mientras amplía su patrimonio como propietario.

En este sentido, el inversor ha explicado en contenidos de Libertad Inmobiliaria su preferencia por separar la casa donde vive de las viviendas que compra para alquilar. Las declaraciones sitúan la rentabilidad bruta de sus pisos entre el 8% y el 12%. Frente a esos porcentajes, considera que adquirir su residencia supondría destinar una cantidad elevada a un inmueble con menor rendimiento por alquiler.

Una vivienda de 400.000 euros por 1.000 al mes

La operación permite entender qué está comparando. Un alquiler mensual de 1.000 euros suma 12.000 euros al año. Si se divide esa cantidad entre una valoración de 400.000 euros, el resultado es un 3% anual bruto. Esa cuenta no incorpora gastos ni posibles cambios en el valor de la vivienda, pero sirve como referencia para contrastar el rendimiento por arrendamiento con los porcentajes que menciona Galán.

alquiler llaves europa press
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De esta manera, una rentabilidad del 9% sería tres veces ese 3%. La diferencia explica su frase, aunque no significa que todo ese porcentaje quede disponible como beneficio. Para calcular el rendimiento neto habría que descontar los costes correspondientes. Además, valorar una vivienda al precio actual y otra por su coste de adquisición puede producir comparaciones distintas, ya que importa qué cantidades se utilizan como base.

Comprar su propia casa limitaría otras operaciones

Otro argumento del propietario es la capacidad de endeudamiento. Según sus declaraciones recogidas por Vozpópuli, asumir una hipoteca para comprar la vivienda donde reside condicionaría sus posibilidades de financiar nuevas adquisiciones. Su prioridad consiste en conservar margen para invertir en otros pisos, en lugar de comprometerlo en una única residencia. Es una elección vinculada a su estrategia patrimonial y a los números que atribuye a sus operaciones.

Así pues, tener veinte inmuebles no le lleva a considerar imprescindible vivir en uno propio. Galán prefiere pagar por utilizar la casa que ha elegido y mantener sus inversiones en otras viviendas. Su comparación pone el foco en dónde coloca el capital y qué espera obtener de él. La decisión responde a sus circunstancias, sin convertir el alquiler o la compra en una opción universalmente más rentable.