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Carla Cebrián tiene claro que no hace falta llenar una casa de muebles caros para conseguir un interior con personalidad. La interiorista ha señalado tres piezas de Ikea que utilizaría una y otra vez por su capacidad para adaptarse, transformarse y parecer mucho más especiales cuando se combinan correctamente. La clave, explica, está en no usarlas exactamente como aparecen en el catálogo.

La primera es la mesa auxiliar Holmerud. Aunque funciona sola, Cebrián recomienda colocar dos unidades juntas para crear una mesa de centro más amplia y dinámica. Al tener una forma sencilla y un diseño ligero, la composición no recarga la sala de estar y permite mover cada pieza por separado cuando se necesita más espacio o una superficie auxiliar junto al sofá.

La mesa Holmerud funciona mejor cuando se duplica

Utilizar dos mesas en lugar de una permite romper la rigidez de las mesas de centro tradicionales. Se pueden colocar alineadas, ligeramente desplazadas o incluso separarlas según el uso. Esta flexibilidad hace que el conjunto resulte más práctico y visualmente más interesante. Además, la madera aporta calidez y encaja con interiores neutros sin obligar a que todos los muebles compartan el mismo color.

El segundo mueble es el sillón Ekenäset, una pieza de inspiración retro con una estructura muy reconocible. La interiorista considera que tiene buenas proporciones, pero recomienda retapizarlo para eliminar su aspecto excesivamente comercial. Elegir una tela con textura, un estampado discreto o un color más profundo puede convertirlo en el gran protagonista de una esquina de lectura.

El cubo Eket permite crear muebles completamente distintos

La tercera elección es el sistema Eket, formado por módulos cuadrados que pueden utilizarse solos o combinarse. Cebrián propone unir varios para crear una zona destinada al tocadiscos, guardar vinilos o montar una composición baja bajo una pared decorada. También pueden mezclarse módulos abiertos y cerrados para evitar que todo quede expuesto y conseguir un resultado más limpio.

La realidad es que estas tres piezas funcionan porque no imponen una única forma de utilizarlas. La Holmerud gana fuerza al duplicarse, el Ekenäset cambia por completo con un nuevo tapizado y el Eket permite construir un mueble adaptado a cada casa. Para la interiorista, el valor no está en comprar algo terminado, sino en saber transformarlo para que deje de parecer un producto repetido y empiece a formar parte de un espacio verdaderamente personal.