Miles de trabajadores y autónomos pagan una mudanza por motivos laborales sin saber que pueden desgravar parte de los gastos o incluso que algunos queden exentos de impuestos. Esta situación genera dudas, pero la realidad es que la normativa permite aprovechar ventajas fiscales siempre que el traslado tenga un motivo profesional y se cumplan ciertas condiciones.
No se trata de una deducción universal para cualquier cambio de domicilio, sino solo cuando el motivo es laboral. Tanto los trabajadores por cuenta ajena como los autónomos pueden beneficiarse, aunque de formas distintas. Conocer cómo funciona puede suponer un ahorro considerable en la declaración de la renta y evitar tributar de más por gastos que legalmente podrían estar exentos.
Qué gastos de mudanza se pueden desgravar
Si eres trabajador por cuenta ajena y la empresa se hace cargo de la mudanza, esos gastos pueden quedar exentos de IRPF. Esto significa que no se consideran salario y no elevan la base imponible. Entre los gastos que pueden beneficiarse se incluyen el transporte de muebles, embalaje, traslado de enseres, gastos de viaje, alojamiento temporal e incluso gastos de agencia inmobiliaria en algunos casos.

En el caso de los autónomos, si la mudanza se realiza porque la actividad profesional lo exige, como abrir un despacho en otra ciudad, los gastos relacionados pueden ser deducibles siempre que estén justificados y vinculados directamente a la actividad económica. La clave es conservar facturas y documentación que acrediten la relación con el trabajo para poder aplicarlos correctamente en la declaración fiscal.
Qué pasa si pagas tú la mudanza
Si el trabajador asume el coste de la mudanza, no siempre se puede desgravar directamente, pero sí existen fórmulas para reducir la factura fiscal. Algunas comunidades autónomas, como Catalunya, ofrecen deducciones por alquiler para personas que se trasladan por motivos laborales. Además, las empresas pueden ofrecer compensaciones que no tributan como salario, disminuyendo así la carga fiscal del trabajador.
Para que la mudanza tenga beneficios fiscales, es imprescindible que exista un cambio de residencia real, que el motivo sea laboral y que se disponga de toda la documentación que lo acredite. Además, todos los gastos deben estar justificados con factura. Cumplir estas condiciones es lo que después permite a trabajadores y autónomos optimizar su fiscalidad y aprovechar al máximo las ventajas que la normativa ofrece para traslados motivados por el trabajo.