En un caso insólito pero real, la Audiencia Provincial de Madrid resolvió que un propietario debía devolver íntegramente la fianza a un inquilino que había dejado la vivienda “sospechosamente limpia”. La sentencia, dictada se centra en desmontar la idea de que la limpieza excesiva pueda considerarse un indicio de daños ocultos en la vivienda y que no se quieren pagar.

El conflicto surgió cuando el propietario reclamó la fianza alegando que el inquilino había dejado la vivienda demasiado limpia, insinuando que detrás de esa limpieza podía estar “ocultando desperfectos”. Según el demandante, la pulcritud extrema era sospechosa y justificaba retener la fianza como garantía. La argumentación, cuanto menos peculiar, llevó el caso hasta la Audiencia Provincial.

La sentencia y su interpretación

El tribunal fue claro: “La limpieza no es indicio de ocultación, sino de diligencia”. Con esta frase, los magistrados subrayaron que cuidar la vivienda y entregarla en buen estado no puede considerarse un acto fraudulento. Por el contrario, refleja responsabilidad y cumplimiento de las obligaciones del contrato de arrendamiento por parte del inquilino. Por lo que debe suponer todo lo contrario al pago de la fianza.

alquiler llaves europa press

Como consecuencia, la Audiencia Provincial determinó que el propietario debía devolver la fianza íntegra y asumir las costas del proceso. La resolución se convirtió en un precedente relevante para situaciones similares, en las que los arrendadores intentan retener fianzas alegando supuestos daños que no pueden demostrarse de manera objetiva. Mucho menos alegando que se ha dejado la casa demasiado limpia.

Implicaciones para arrendadores e inquilinos

Este fallo recuerda que la fianza tiene como objetivo garantizar posibles daños reales en la vivienda, no servir de excusa para retener dinero ante la entrega en condiciones impecables. La jurisprudencia enfatiza que la limpieza y el cuidado son derechos y deberes del inquilino, y no deben ser interpretados como sospechosos ni injustificados si están demasiado bien hechos.

En definitiva, los arrendadores deben ceñirse a la normativa y a los daños efectivamente constatados para retener fianzas. De lo contrario, se arriesgan a perder la fianza y a asumir costas legales, tal y como ocurrió en este caso. Para los inquilinos, la resolución es un recordatorio de que actuar con diligencia y responsabilidad al entregar la vivienda protege sus derechos y evita conflictos innecesarios con los propietarios.