Pagar una reforma en efectivo puede parecer una forma rápida de cerrar una obra, pero los asesores fiscales advierten de que puede salir muy caro. En determinadas deducciones por obras de mejora de eficiencia energética, Hacienda exige que el pago quede perfectamente identificado. Si se paga en metálico, el contribuyente puede perder el derecho a aplicar la deducción, aunque la reforma se haya hecho y aunque tenga factura.
Y es que la Agencia Tributaria establece que las cantidades satisfechas por estas obras deben pagarse mediante tarjeta de crédito o débito, transferencia bancaria, cheque nominativo o ingreso en cuenta. Además, deja claro que no dan derecho a deducción las cantidades pagadas mediante entregas de dinero en efectivo.
El problema no es la obra, sino cómo se paga
La realidad es que muchas personas se fijan solo en la reforma como cambiar ventanas, mejorar aislamiento, renovar sistemas de climatización o realizar actuaciones para reducir el consumo energético. Pero el pago también forma parte de los requisitos fiscales.

De este modo, si una persona paga al reformista en efectivo, puede encontrarse con que Hacienda no acepte esa cantidad como base de deducción. El motivo es que el dinero en metálico dificulta la trazabilidad de la operación. En cambio, una transferencia o pago con tarjeta permite vincular el gasto al contribuyente, al proveedor y a la obra realizada. En algunas deducciones, la base máxima anual puede llegar a 5.000 euros, como ocurre en la deducción por obras de rehabilitación energética, con posibilidad de arrastrar cantidades no deducidas en ejercicios posteriores bajo determinados límites.
Factura, certificado y pago bancario
El pago trazable no es el único requisito. También conviene conservar factura completa, justificante bancario y, cuando proceda, certificados de eficiencia energética antes y después de la obra. Sin esos documentos, la deducción puede complicarse o perderse. Además, no todas las reformas dan derecho a beneficio fiscal. Pintar, cambiar muebles o hacer mejoras estéticas no basta si no se cumplen los objetivos energéticos exigidos.
Así pues, pagar una reforma en efectivo puede hacerte perder una deducción importante. La recomendación de los asesores fiscales es clara: factura a nombre del contribuyente, pago por banco o tarjeta y documentación técnica completa. En una reforma, tan importante como hacer bien la obra es poder demostrarla ante Hacienda.