Àngel Llàcer ha encontrado muy cerca de Barcelona el lugar perfecto para desconectar del ritmo de la ciudad. El presentador y actor decidió cambiar el bullicio del centro por un entorno mucho más tranquilo y rodeado de naturaleza. Su elección fue Sant Cugat del Vallès, una de las localidades más exclusivas del área metropolitana, donde disfruta de una casa de campo de estilo rústico que se ha convertido en su gran refugio.
El cambio responde también a una transformación personal. “Creo que cada día soy más de campo”, ha reconocido Llàcer al hablar de una forma de vida que cada vez le atrae más. Después de jornadas intensas de rodajes, teatro y televisión, regresar a un espacio apartado, con vegetación y mayor privacidad, le permite encontrar una calma que resultaba mucho más difícil en pleno corazón de Barcelona.
Sant Cugat combina naturaleza y cercanía con Barcelona
La gran ventaja de Sant Cugat es que permite disfrutar de esa sensación de escapada sin renunciar a la conexión con la capital catalana. Situada a aproximadamente media hora de Barcelona, ofrece zonas residenciales tranquilas, abundantes espacios verdes y acceso directo al entorno natural de Collserola. Esa combinación explica por qué se ha convertido en una de las localidades más deseadas para quienes buscan tranquilidad sin aislarse.

También conserva un importante patrimonio histórico, con el monasterio como uno de sus grandes símbolos, mientras que su centro mantiene una amplia oferta de restaurantes, comercios y servicios. Esa mezcla entre vida urbana y entorno natural permite cambiar de ritmo sin necesidad de recorrer grandes distancias, algo especialmente atractivo para quienes continúan trabajando habitualmente en Barcelona.
Una casa rústica convertida en su refugio personal
Llàcer ha apostado allí por una vivienda de inspiración campestre, muy diferente a la imagen asociada a los apartamentos del centro de una gran ciudad. La naturaleza y los espacios exteriores tienen un peso importante, convirtiendo la casa en un lugar pensado para descansar y desconectar cuando termina sus compromisos profesionales.
Su elección encaja con una tendencia cada vez más habitual entre rostros conocidos: buscar propiedades cerca de las grandes ciudades, pero suficientemente alejadas para recuperar privacidad y tranquilidad. Sant Cugat cumple precisamente ese equilibrio. Àngel Llàcer no necesitó marcharse a una segunda residencia a cientos de kilómetros para encontrar su particular refugio. A menos de una hora de Barcelona tiene naturaleza, calma y todos los servicios necesarios, una combinación que explica por qué asegura sentirse cada día un poco más de campo.