Andrés Iniesta explica el viaje con su familia para entrar en la Masía a los 12 años: “Parecía un funeral”

Andrés Iniesta siempre se muestra totalmente sincero y transparente a la hora de hablar delante de las cámaras. Y no tiene ningún problema a la hora de recordar los momentos más complicados de su carrera profesional o de su vida privada, para dejar claro a todos que los deportistas de élite también tienen malos días, y que el dinero no te da la felicidad. Y uno de los episodios que siempre explica que le han marcado más fue cuando abandonó su casa.

No fue una decisión fácil, considerando la distancia que hay entre su pueblo, Fuentealbilla, y Barcelona, donde llegó para ingresar en la Masía, cuando tenía solamente 12 años. Esto implicó dejar atrás a su familia y a sus amigos, y comenzar una nueva vida en un lugar totalmente diferente, donde no conocía a nadie. Pero no podía dejar que se le escapara la oportunidad de fichar por un club como el Barça, donde podía continuar con su progresión.

Y aunque no necesitó de mucho tiempo para demostrar que era un futbolista con unas condiciones excepcionales y diferentes a las del resto, y se acabó integrando perfectamente, los primeros días fueron muy duros. Sobre todo, ha recordado el viaje desde su casa hasta la ciudad condal por primera vez, donde la sensación de felicidad era nula. Todo eran preocupaciones, llantos y lágrimas, aunque el esfuerzo que hicieron acabó mereciendo la pena.

“El fútbol ha sido mi vida, lo sigue siendo y me hubiera encantado seguir jugando. He tenido la gran fortuna, porque lo hemos trabajado, de haber tenido la carrera profesional que he tenido y de jugar al fútbol, que era mi sueño. Mirando atrás estoy feliz de que mi carrera profesional en el Barça acabara con esa sensación (...) Poder salir con 34 años de la manera en que salí, con la imagen que salí... Para mí es un logro, porque no es fácil salir de estos grandes equipos con esa imagen”, empezó diciendo Iniesta en una conversación con la Cadena SER hace unos años.

“Sabíamos dónde me iba a quedar yo y dónde se iban a volver ellos. Era lo que teníamos que hacer para cumplir el sueño de ser futbolista. El coche parecía un funeral”, detalló el exfutbolista de Barça o Vissel Kobe a la hora de recordar el viaje hacia la Masía. Un ejemplo que después siguieron Fermín López o Gavi, ahora en el primer equipo, y que deja claro los sacrificios de muchos niños y de muchas familias para conseguir triunfar.