Alfredo Rodríguez-Muñoz cuestiona una de las rutinas de productividad que más se ha popularizado durante los últimos años: levantarse a las cinco de la mañana para ganar horas al día. El psicólogo especializado en sueño considera que madrugar de forma extrema no convierte automáticamente a nadie en más eficiente y puede acabar siendo contraproducente si implica sacrificar descanso.
Lo explicó en una entrevista con La Vanguardia, donde utilizó una comparación muy gráfica: “Levantarse a las 5 de la mañana es como vender el coche para comprar gasolina”. Para Rodríguez, intentar producir más reduciendo las horas de sueño significa eliminar precisamente uno de los recursos que necesitamos para mantener la atención, regular las emociones y tomar buenas decisiones.
Madrugar no es el problema si se duerme suficiente
El especialista matiza que despertarse a las cinco no es perjudicial por sí mismo. Puede encajar perfectamente en personas extremadamente matutinas o en quienes se acuestan lo suficientemente temprano como para completar sus necesidades de descanso. El problema aparece cuando se conserva una hora de acostarse tardía y simplemente se recorta el sueño para empezar antes.
Esa estrategia puede generar una falsa sensación de control. Cuando el resto todavía duerme, una persona puede sentir que ya ha aprovechado varias horas, pero si llega al trabajo cansada, con menor capacidad de concentración o peor humor, el supuesto beneficio comienza a desaparecer. Rodríguez relaciona precisamente un descanso insuficiente con un deterioro del rendimiento y de la regulación emocional.
Dormir también forma parte de ser productivo
El psicólogo critica además mensajes habituales en algunos entornos laborales, como presumir de dormir poco o asumir que descansar es una pérdida de tiempo. En su opinión, el sueño debe entenderse como una parte imprescindible del funcionamiento del organismo y no como horas que pueden recuperarse simplemente durante el fin de semana.
Por eso su consejo no consiste en fijar una hora universal para despertarse. Lo relevante es respetar las necesidades individuales de sueño y mantener horarios compatibles con ellas. Una persona puede levantarse muy temprano y estar descansada, mientras otra puede necesitar despertarse más tarde para funcionar correctamente. La frase del coche resume todo el argumento: no tiene demasiado sentido ganar tiempo sacrificando aquello que permite aprovecharlo bien. Para Rodríguez, dormir no compite con la productividad. Es una de las condiciones que la hacen posible.
