Aitana Bonmatí lleva años demostrando que su personalidad no termina cuando abandona el terreno de juego. La futbolista creció en una familia comprometida con la igualdad. Sus padres no se conformaban con aceptar costumbres. Querían cuestionarlas. Esa manera de entender la vida quedó reflejada en el nombre completo de su hija desde el mismo día de su nacimiento.
Aitana nació en 1998. Entonces, la normativa española establecía que el apellido del padre debía aparecer primero. Sus progenitores consideraban injusta aquella obligación. Por eso decidieron plantar cara y luchar para invertir el orden. La centrocampista lleva Bonmatí, el apellido de su madre, antes que Conca, correspondiente a la rama paterna.

Aitana Bonmatí y la curiosa historia de sus apellidos
La jugadora contó esta historia en Teledeporte. Su familia tuvo que insistir ante la administración para defender una decisión que actualmente parece normal. Dos años después de su nacimiento, la legislación cambió. Desde entonces, las familias pudieron escoger el orden de los apellidos. Aquella batalla adelantó una transformación social mucho mayor en favor de la igualdad.
“Mis padres siempre han querido cambiar el mundo”, explicó en el mismo medio. No hablaba únicamente de una cuestión burocrática. En casa aprendió a detectar las desigualdades entre hombres y mujeres. También entendió que una norma puede cambiarse cuando resulta injusta. Esa educación ayuda a comprender su carácter directo, exigente y poco dispuesto a quedarse callado.
Su infancia futbolística tampoco siguió el camino más fácil. Según relató a El País, pasaba sus horas libres jugando con chicos. Era la única niña del grupo. Competía, discutía y defendía su sitio. Entonces todavía resultaba extraño ver a una niña jugando al fútbol. Aitana respondió sin bajar los brazos y convirtió cada dificultad en aprendizaje.

Siempre con los pies en el suelo
También explicó a El País que empezar a entrenar con chicas le produjo sensaciones contradictorias. Estaba feliz por acercarse al club de sus sueños. Sin embargo, aquel entorno era nuevo. Con el tiempo descubrió sus ventajas. Dejó de sentirse una excepción y encontró compañeras que compartían su pasión, sus objetivos y experiencias parecidas.
Esa competitividad la llevó a convertirse en una de las mejores futbolistas del mundo. Pep Guardiola ha elogiado su rapidez, inteligencia y habilidad. Incluso la comparó con Andrés Iniesta. Cuando España necesitó nuevas líderes, Aitana asumió responsabilidades sin esconderse. Organizó el juego, animó al equipo y demostró que la presión no le hacía temblar las piernas.
En 2022 presentó Unidas somos más fuertes. Anunció el proyecto en Instagram y explicó a Sport que quería mostrar a la persona detrás de la futbolista. También ha hablado de salud mental en Marca. Allí reconoció que acude a psicólogos y practica meditación para controlar la ansiedad.