Aitana Bonmatí habla de los sacrificios en la cantera del Barça: “Llegaba a casa a la 1 de la madrugada”

Aitana Bonmatí recuerda sus enormes sacrificios, y también los de sus padres, para que pudiera cumplir su sueño, que era el de convertirse en futbolista profesional. Es cierto que nunca tuvo que abandonar su casa, ubicada en Sant Pere de Ribes, donde vive todavía hoy en día, pero esto no quita los increíbles trayectos que hacía prácticamente a diario para jugar al fútbol. Por suerte, todo esto queda atrás, y ahora es una de las mejores jugadoras del planeta.

De hecho, ha ganado tres Balones de Oro de manera consecutiva, superando a su excompañera, Alexia Putellas, y ya merece estar en el debate sobre si es la jugadora más importante en la historia del Barça, el equipo de su vida. También formó parte de la generación que conquistó el primer Mundial en la historia de la selección española femenina, y a sus 28 años, aún le queda un largo camino por recorrer, y muchos objetivos por cumplir.

“Mi familia no era muy futbolera, no tengo unos padres locos con eso. No fueron ellos los que me inculcaron esa pasión. Pero desde pequeña me gustaba mucho el deporte. Empecé en el baloncesto. Pero cuando tenía tiempo libre jugaba al fútbol con mis amigos y me di cuenta que ese era mi deporte. Le pedí a mis padres que me apuntaran al equipo de mi pueblo. Siempre con chicos hasta que no pude más y llegó el Barcelona. Mis padres se lo tomaron muy bien, no son de la vieja escuela. Son progresistas, con ideas muy claras con el rol de la mujer. Ayudar a la igualdad, eso siempre lo he tenido en casa, en todo lo que he decidido”, explicaba en una entrevista con el diario ‘AS’.

“Siempre he vivido en mi pueblo. Iba a Barcelona en transporte público porque mi madre tiene fibromialgia enfática crónica, entonces tardaba una hora y media en llegar a la ciudad deportiva. La conexión era malísima. Ahora en coche es media hora. Entrenábamos a las 20:45, así que acabábamos a las 22:15, 22:30, por lo que llegaba a casa a la 1 de la madrugada. Salía de casa a las 18:00. Fueron años difíciles, encima me empezó a llamar la selección, y jugábamos Europeos en fechas de colegio. Lo saqué, era uno de mis objetivos. Siempre me ha gustado estudiar y además mis padres son profesores de lengua catalana, así que tenía esos valores en casa”, recordó Aitana a la hora de hablar de cómo combinaba su afición con las responsabilidades en los estudios.

Sin duda, Bonmatí es un claro ejemplo de dedicación, y de poder conseguir todo lo que uno se propone a base de trabajo y de esfuerzo.