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Seguir trabajando dos años después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación puede dar derecho a un pago extraordinario superior a 13.000 euros. Es una de las posibilidades de la jubilación demorada, que permite elegir cómo recibir el incentivo por prolongar la actividad laboral. La cantidad depende de la pensión reconocida y de los años cotizados, por lo que cada trabajador necesita conocer su cálculo antes de decidir.

En este sentido, los abogasos explican que existen tres modalidades: aumentar la pensión, cobrar una cantidad a tanto alzado o combinar ambas opciones. La elección permite adaptar el incentivo a las necesidades de cada persona. Quien prefiera disponer de dinero al retirarse puede estudiar el pago único; quien busque mejorar sus ingresos periódicos puede valorar el complemento mensual.

El pago único depende de la pensión y las cotizaciones

La Seguridad Social calcula el cheque teniendo en cuenta la pensión inicial anual y la carrera de cotización acreditada al cumplir la edad ordinaria. Si en ese momento se alcanzaban al menos 44 años y seis meses cotizados, el resultado de la fórmula aumenta un 10%. Por eso, dos personas que retrasan exactamente el mismo tiempo su jubilación pueden recibir importes diferentes al solicitar la prestación.

Sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Foto Ministerio de Trabajo

De esta manera, los 13.000 euros son una referencia posible, no el máximo del sistema. Una guía oficial de la Seguridad Social ya ilustraba un supuesto de dos años de demora con un pago cercano a 18.400 euros, o superior a 20.000 con una carrera de cotización más larga. Esos ejemplos muestran que el importe puede superar ampliamente esa cifra, aunque no sustituyen el cálculo individual.

También puedes elegir una pensión más alta

La alternativa consiste en sumar cuatro puntos porcentuales por cada año completo adicional cotizado al porcentaje aplicado sobre la base reguladora. Dos años completos aportan ocho puntos. También existe una modalidad mixta: para una demora de dos años, permite destinar uno al incremento periódico y otro al pago único. Así se reparte el incentivo entre una cantidad inicial y una mejora de la pensión.

Así pues, antes de prolongar la actividad conviene comparar las tres opciones y el tiempo adicional de trabajo que exigen. La modalidad se elige al solicitar la pensión y después no puede modificarse. Además, hay que haber reunido el periodo mínimo de cotización al alcanzar la edad ordinaria. Con esos requisitos, retrasar la jubilación puede convertirse en una mejora económica relevante.