No presentar la Declaración de la Renta cuando estás obligado puede salir mucho más caro de lo que muchos imaginan. Así lo advierten abogados especializados en materia fiscal, que insisten en que las consecuencias pueden ir desde recargos moderados hasta sanciones muy elevadas. “La multa puede alcanzar el 50% e incluso el 150% de la deuda”, explican.
La clave está en cuando y como se produce el incumplimiento. No es lo mismo retrasarse involuntariamente que esperar a que Hacienda actúe. Cada escenario tiene consecuencias distintas, y algunas son especialmente graves.
Si no presentas la Renta estando obligado
Este es el caso más delicado. Si un contribuyente debía presentar la declaración y no lo hace, Hacienda puede iniciar un procedimiento sancionador. En ese momento, ya no se aplican simples recargos, sino multas que pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cantidad que se debía pagar. Y es que, además de la sanción, también se añaden intereses de demora. A esto se suman posibles requerimientos formales que pueden agravar aún más la situación, especialmente si se considera que ha habido ocultación o dejación.
Existe una diferencia importante si el contribuyente regulariza su situación antes de recibir un aviso. En ese caso, Hacienda aplica recargos progresivos según el tiempo de retraso. Hasta tres meses, el recargo es del 5%. Si el retraso se sitúa entre tres y seis meses, sube al 10%, y entre seis y doce meses alcanza el 15%. A partir del año, el recargo es del 20% más intereses. La ventaja es que, en este escenario, no hay sanción si no ha habido requerimiento previo.
El peor escenario llega cuando Hacienda detecta el incumplimiento
Si es la propia Administración la que detecta que no se ha presentado la declaración, la situación cambia radicalmente. Ya no hay recargos, sino sanciones directas que pueden ser muy elevadas.
Incluso en los casos en los que la declaración salía a devolver o a cero, se puede imponer una multa fija, generalmente de unos 200 euros, aunque puede reducirse si se paga en plazo. Así pues, la realidad es que no hacer la Declaración de la Renta puede tener consecuencias importantes para todos. De este modo, los expertos recomiendan revisar siempre si existe obligación de declarar y, en caso de duda, actuar cuanto antes para evitar sanciones mayores.
