Del Vallespir a la Jonquera hay unos 20 minutos, pero Carles Puigdemont no puede acudir este miércoles al funeral de su madre, Núria Casamajó, que se celebra en Amer a media tarde. Esta es una de las imágenes del exilio. Ya pasó cuando murió el padre de Puigdemont, en noviembre del 2019, y se tuvieron que despedir por Skype. Sin embargo, esta vez ha ocurrido, además, en plena campaña electoral en que es cabeza de lista y cuando el president en el exilio acaricia ya la idea de un retorno que se tendría que producir a las próximas semanas.

Puigdemont no ha sido el único que ha tenido que vivir esta situación. El conseller Lluís Puig estaba en Bélgica cuando murió su padre el 19 de junio del 2019 y cuando, diez meses después, perdió a su madre. En el caso de Toni Comín, su hermano decidió ir a morir a Bélgica para poder estar acompañado de toda la familia, en julio del 2018; también su madre, Maria Lluïsa Oliveres, murió en Lovaina en diciembre del año pasado cuando fue a visitarlo.

Indiferencia ante el exilio

En medio del proceso de exaltación -y perplejidad- en torno a la estrategia de denuncia de Pedro Sánchez, que ha coincidido en el tiempo con la muerte de la madre de Puigdemont, la deshumanización del exilio se hace todavía más evidente para el entorno independentista. El supuesto tocar fondo del líder socialista ante los ataques de la derecha política y mediática contra su mujer, de la cual se declara profundamente enamorado, ha hecho rebosar toneladas de tinta, mientras las pérdidas o situaciones personales tremendamente complicadas que experimentan los políticos exiliados -exiliados por haber organizado un referéndum- y que impactan con dureza en sus familias se han normalizado con fría indiferencia. También por parte del PSOE.

Esta indiferencia ante la represión era una de las denuncias que incluía la campaña de Junts, ya antes de que Puigdemont tuviera que interrumpir su actividad. "¿Dónde estaban los socialistas?", se preguntaba el viernes Puigdemont con indignación, después de evocar las cargas que sufrieron los catalanes el 1-O.

 

Wagensberg: "inhumano"

También Ruben Wagensberg, número nueve de la lista de ERC en el Parlament y desde hace seis meses exiliado en Suiza, denunciaba este fin de semana en Ginebra, al lado de la secretaría general de ERC, Marta Rovira, igualmente exiliada, que considera "inhumano y loco" que nadie del PSC le haya enviado ningún mensaje de apoyo; que habiendo sido secretario de la Mesa durante esta legislatura ni el secretario segundo, el socialista Ferran Pedret, ni el cabeza de lista de esta formación, Salvador Illa, se hayan puesto en contacto con él.

Tampoco Sánchez, que las últimas horas ha dado repaso a los impactos personales y familiares de persecuciones como la que asegura que sufre su familia como resultado de campañas de difamación de lo que denomina la "máquina del barro", no ha tenido presente en ningún momento la guerra sucia contra el independentismo. I eso, aunque, como insisten en recordar desde las filas soberanistas, el germen de la denominada policía patriótica aparece con el procés. El presidente español sí se refirió en cambio, específicamente, en la entrevista que ofreció a TVE, a la campaña que ha sufrido su esposa, Begoña Gómez, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, o la exvicepresidenta Carmen Calvo, así como dirigentes políticos de izquierda, intelectuales o periodistas.

No citó, sin embargo, en ningún momento a los líderes políticos afectados por el procés, ni el espionaje que han sufrido, ni los informes falsos, ni las acusaciones desmentidas por autoridades bancarias suizas, que han afectado a políticos pero también parejas y familiares de políticos como Artur Mas y Xavier Trias o hasta el último miembro de la familia Pujol..., y eso a pesar de que el presidente español ha situado en su punto de mira las fake news derramadas por medios y partidos que "deterioran la democracia".

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Homenaje a los familiares el día siguiente del encarcelamiento de los líderes independentistas. Foto: Sergi Alcazar

El expreso político y secretario general de Junts, Jordi Turull, se exclamaba ante esta situación en el mitin en Argelers, horas después de la intervención de Sánchez en la Moncloa: "¿Nos piden empatía? Que tengamos empatía?". Con una indignación nada impostada Turull recordó el homenaje que al día siguiente de su encarcelamiento ofreció el Parlament a los familiares de los presos, y que el PSC les giró la espalda. "¿Dónde estaba la humanidad de esta gente? ¿Dónde están? ¡Que no quisieron saludar a nuestros hijos, que les dieron la espalda, los Icetas, los Espadalers y todo este grupo! ¿Ahora nos piden humanidad y empatía? ¿Dónde estaban esta gente? ¿Dónde estaban?", se exclamó.

Los presos tampoco olvidan que su situación no fue nada fácil y no dejan de subrayar que una parte de su estancia en el centro penitenciario se produjo bajo mandato socialista, igual que durante el gobierno del PSOE que se ha mantenido el exilio.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, recordaba en Antena 3 al ser interrogado sobre la reflexión y el discurso de Pedro Sánchez que han vivido situaciones "tremendamente difíciles" y no, sin embargo, han abandonado. En aquella entrevista señaló la situación en que se encuentra hoy Puigdemont como "un buen ejemplo de lo poco humana puede ser a veces la política" y evocó como incluso el calendario su encarcelamiento afectó a su familia. "Recuerdo que me encarcelaron el día del aniversario de mi hijo mayor, me llevaron a declarar por primera vez la víspera del día de Reyes y me llevaron a declarar por segunda vez el día del aniversario de mi hija. Si algún matemático quiere calcular la probabilidad de esta triple coincidencia, seguro de que resultará muy interesante," emplazó.

Las imágenes de estos impactos familiares han quedado en la memoria de todos los presos. El hijo de Josep Rull fue hospitalizado de urgencia un 5 de enero a raíz de un accidentes que sufrió precisamente en la prisión de Lledoners, como consecuencia del cual quedó inconsciente; el expresidente de Òmnium Jordi Cuixart no solo se vio separado de un hijo muy pequeño sino que tuvo un hijo mientras estaba en la prisión; la presidenta Carme Forcadell quedó sola encarcelada en el centro penitenciario de Mas d'Enric, el mismo donde hace unas semanas un preso mató a una cocinera, para poder estar cerca de su familia; las parejas de los presos y los hijos adolescentes hubieron de recorrer platós y empuñar micrófonos en centenares de actos...

El listado de impactos familiares que evoca el independentismo es casi inacabable. Para el PSOE, aquella situación obedecía a la condena por unos delitos que el independentismo rechaza que existan. En cualquier caso, en Junts, como en ERC, los llamamientos a la empatía provocan perplejidad y en momentos como los que está viviendo hoy su líder, auténtica indignación.