Tal día como hoy del año 1897, hace 129 años, la ciudad de Barcelona formalizaba la incorporación de la villa de Gràcia a su término municipal. Inicialmente —durante la época medieval y moderna—, Gràcia había sido un paraje del norte del término de Barcelona, dedicado exclusivamente a la actividad agraria (con diversas masías que explotaban el territorio) y con tres conventos (uno de ellos el de los Josepets). Pero, con el proceso de creación de fábricas y, posteriormente, de industrias en la ciudad y en el Pla de Barcelona, Gràcia se había convertido en el núcleo demográfico y económico más dinámico del país. En 1850 ya tenía 13.000 habitantes y ya era uno de los diez principales núcleos poblacionales del país. Este hecho estimularía un movimiento identitario que conduciría a la independencia municipal.
Durante las décadas inmediatamente posteriores, la villa de Gràcia experimentó el crecimiento demográfico porcentual más importante de Catalunya. En 1890, la villa de Gràcia censaba a 45.042 habitantes y se convertía en el segundo núcleo demográfico de Catalunya. En esta carrera había superado a Reus, que desde mediados del siglo anterior era la segunda ciudad del Principat. En 1890, Reus censaba a 28.780, y pasaba a la tercera posición. En 1897, cuando se produjo la anexión, la villa de Gràcia había confirmado esta segunda posición y censaba a 61.935 habitantes. Reus, en tercera posición, censaba a 26.752 habitantes. Tortosa ocupaba la cuarta posición con 26.212 habitantes. En aquel mismo año, Tarragona censaba a 24.973 habitantes; Sabadell, 21.113; Lleida, 21.612; Terrassa, 17.890, y Girona, 16.918.