Tal día como hoy del año 968, hace mil noventa y ocho años, en Fornelos (entonces reino de Galicia, uno de los tres dominios que formaban el reino astur-leonés), se enfrentaban los ejércitos del rey vikingo Grundrod y del obispo Sisnand Menéndez, de Iria Flavia (diócesis que precedería a la de Compostela). Pocas semanas antes, una flota de unos cien drakkars vikingos, tripulados por unos 2.000 guerreros y guerreras, había desembarcado en las marismas de Xunqueira (al norte de la ría de Pontevedra) e iniciado la exploración del territorio con el objetivo puesto en crear un dominio propio en la península ibérica, como habían hecho, unas décadas antes, la gente de Ragnar Lodbrock y Rollo en la desembocadura del río Sena, creando el ducado semiindependiente de Normandía.

Según las fuentes documentales, los ejércitos vikingo y gallego se encontraron en Fornelos (cerca de la actual ciudad de Vigo) y libraron un choque muy violento. Las mismas fuentes revelan que los gallegos plantaron cara, pero acabarían cediendo a la brutalidad que empleaban los escandinavos. A última hora se produjo la retirada desordenada de los gallegos, que dejaría la zona de Rías Bajas totalmente desguarnecida. Posteriormente a la batalla, los vikingos se entregaron al saqueo de diversos pueblos y villas de Rías Bajas y al asesinato de docenas de personas. Su objetivo era provocar la huida de los locales, tomar el control de la zona abandonada resultante y promover una inmigración desde su territorio de origen.

La cultura popular ha asociado a los vikingos con la destrucción y el saqueo. Pero, en cambio, la investigación historiográfica ha puesto de relieve que muchas de estas operaciones de destrucción eran el paso previo para crear plataformas de colonización. La explosión demográfica que había conocido el mundo vikingo durante la alta edad media y la escasez de tierras de cultivo en Escandinavia habían impulsado un fenómeno de conquista y migración hacia las costas atlánticas europeas (Inglaterra, Normandía). Dos años más tarde de la batalla de Fontelas (970), Sancho Menditarra, duque de Gascuña —un dominio señorial del sudoeste del reino de Francia— dirigiría una operación militar que se saldaría con la destrucción y exterminio de la incipiente colonización vikinga en las Rías Bajas.