Tal día como hoy del año 1962, hace 64 años, en México D.F. (México), moría Indalecio Prieto Tuero, dirigente del PSOE, que durante el régimen de la Restauración borbónica había sido concejal en el Ayuntamiento de Bilbao (1915-1917) y diputado en las Cortes españolas (1918-1923); durante la Segunda República española, había sido diputado en las Cortes republicanas (1931-1939), ministro de Hacienda (abril – diciembre, 1931), de Obras Públicas (diciembre, 1931 – septiembre, 1933), de Marina y Aire (septiembre, 1936 – mayo, 1937), y de Defensa Nacional (mayo, 1937 – abril, 1938); y en el exilio, presidente del partido (1948-1951).

Prieto pasaría a la historia, entre otras cosas, por haber urdido la operación de Estado que provocó la caída del Banc de Reus (julio, 1931), en aquel momento, la primera entidad financiera de Catalunya y la que rivalizaba con los bancos de Bilbao y de Santander por el liderazgo bancario en el Estado español. El Banc de Reus —fundado en 1861 para facilitar el acceso al crédito al potente tejido industrial de la ciudad—, con el decurso del tiempo se convertiría en una entidad de gran proyección. En 1920, sus principales accionistas, Evarist Fàbregas y Eduard Recasens, habían sumado a los bancos de Tortosa y de Tarragona, y habían fusionado su entidad con el Banc de Catalunya.

Durante la década del 1920-29, el Banc de Reus i de Catalunya lideró el sector bancario catalán. Se posicionó en los principales pueblos y ciudades de Catalunya y abrió sucursal en París. Y en el ámbito estatal, se convirtió en la gestora única de las empresas monopolistas Campsa y Cepsa, productora y distribuidora —respectivamente— de carburantes (1927). También durante aquella etapa, Fàbregas y Recasens —como personalidades destacadas del mundo bancario de la época— asesorarían al gobierno del régimen dictatorial de Primo de Rivera en la creación del Banco de Crédito Local (1925) y del Banco Exterior de España (1927).

Pero, a pesar de todo, Fàbregas y Recasens eran amigos personales del diputado en el exilio Francesc Macià y compartían con el futuro president la idea de que Catalunya necesitaba un instrumento financiero público propio. Cuando Macià se convirtió en presidente de Catalunya (1931), iniciaron conversaciones secretas para convertir el Banc de Reus i de Catalunya en el banco público de la Generalitat. Según algunos historiadores, se produjo una filtración (probablemente el propio conseller de Finances, el lerrouxista Casimir Giralt), y el gobierno de la República, temeroso de que Catalunya creara instrumentos de autogobierno, encargó a Prieto el hundimiento de la entidad.

El 5 de julio de 1931, sin ningún tipo de aviso, Prieto firmaba la orden de retirada de unos 16 millones de pesetas —el equivalente al 15% de los saldos depositados en la entidad—, que fueron transferidos a los bancos de Bilbao y de Santander y que provocaron que la entidad reusense no pudiera atender los vencimientos de aquella fecha. A continuación, el propio ministro socialista ordenó propagar el rumor de que el Banc de Reus no atendía sus obligaciones, lo que provocaría una ola de pánico y la retirada de los depósitos de los pequeños impositores. El 7 de julio de 1931, la oficina central de la entidad, situada en el Raval de Santa Anna de la capital del Baix Camp, cerraba para siempre.