Tal día como hoy del año 1997, hace 29 años, en Oslo (Noruega), moría la arqueóloga Anne Kristine Ingstad —Moe de soltera—, que entre 1961 y 1968 había dirigido una ambiciosa excavación arqueológica en L'Anse aux Meadows (Terranova, Canadá). Anne Ingstad dirigió un grupo formado por arqueólogos de Noruega, Suecia, Islandia, Canadá y Estados Unidos que buscaron, localizaron, excavaron y recuperaron el asentamiento vikingo de Vinland, creado a caballo de los siglos X y XI y que probaba, definitivamente, que los vikingos habían sido los primeros europeos modernos en pisar el continente americano y que se habían anticipado cinco siglos a Colón.
Anne Ingstad había iniciado la investigación a partir de la información que contenían las Sagas, unos relatos de los siglos XII, XIII y XIV que documentaban la tradición oral vikinga de los primeros siglos medievales. En 1960 descubrió un posible asentamiento vikingo en la isla de Terranova que, durante los años posteriores (1961-1968), se confirmaría que correspondía a Vinland. En aquel yacimiento se descubrieron los restos de una serie de casas que habían sido construidas con adobe, de una red de pequeñas infraestructuras formada por una forja y un horno para fabricar instrumentos de hierro, y de una instalación pecuaria para estabular animales de ganado.
El "descubrimiento" de Vinland confirmaría, también, lo que ya se relataba en las Sagas: que los primeros jefes expedicionarios vikingos que pusieron los pies en América fueron Leiff Erikson y Freydis Eiriksdottir (hijo e hija, respectivamente, de Erik el Rojo). También aquel "descubrimiento" revelaría que la colonia vikinga de Vinland se arruinó y tuvo una existencia efímera que no superaría los diez años. Las causas que provocaron aquella ruina y abandono fueron la lejanía respecto al territorio matriz (que comprometía el abastecimiento de la colonia) y los conflictos violentos con la población indígena (los llamados pueblos de la cultura Dorset o paleoesquimales).