Nace Olavide, promotor de la colonización catalana de Andalucía

Tal día como hoy del año 1725, hace 296 años, nacía en Lima (entonces capital del virreinato hispánico del Perú) Pablo de Olavide y Jáuregui, que en el transcurso de su vida sería el principal promotor de Nuevas Poblaciones: la colonización de la campiña de Jaén y el desierto de Écija (1767-1835). Olavide era hijo de una familia de la nobleza funcionarial vasca en la América colonial hispánica; y, en el transcurso de su vida, fue una de las personalidades más relevantes de la Ilustración española del siglo XVIII. Durante su existencia fue encarcelado por la Inquisición, y se tuvo que exiliar perseguido por el régimen borbónico a causa de sus ideas.

El año 1775 presentó un proyecto al rey hispánico Carlos III para colonizar dos grandes espacios geográficos despoblados de titularidad real y situados en el camino de Madrid a Andalucía que, según la misma documentación de Olavide, eran refugio recurrente de bandoleros y malhechores. Después de un intenso debate en la corte, Carlos III autorizó la inmigración de 1.500 familias (unas 7.000 personas) procedentes de Baviera, Flandes y Saboya; la entrega de una pieza de tierra, animales, y utensilios a cada familia colonizadora y la fundación de varios pueblos. Las únicas condiciones que se impusieron a los colonos fueron que tenían que estar sanos, ser de profesión agro-ganadera y de religión católica.

Pero la inadaptación al clima, y los ataques mortíferos de los terratenientes de Écija disminuyeron considerablemente la masa de colonos. Fue entonces cuando Olavide, para evitar el fracaso de su proyecto, recurrió a nuevos colonos; principalmente catalanes, y en menor mide valencianos, que sustituyeron a los pioneros que habían muerto. En aquella empresa, la colonización catalana se dirigió, principalmente, a la campiña de Jaén, y se estima que fue de unas 5.000 personas. Su presencia representaría un impulso demográfico y económico importante en la comarca, y algunos libros de viajes de la época dejarían constancia de que en Linares "los hombres y las mujeres se visten a la catalana".