Tal día como hoy del año 1678, hace 340 años, nacía en Barcelona Antoni Viladomat i Manalt, que pasaría a la historia como el mejor pintor catalán de su época y una de las principales figuras de la pintura barroca europea. Viladomat, hijo del dorador de Berga —establecido en Barcelona— Salvador Viladomat, entró en contacto con el mundo del arte a una edad muy temprana a través de la profesión de su padre. Las escasas fuentes documentales de aquella época confirman que, posteriormente, se formaría en los estudios de pintura de Pasqual Savall y de Joan Baptista Perramon; en aquella época los pintores más solicitados por la curia eclesiástica barcelonesa y por las órdenes conventuales catalanas.

Viladomat se formó en la técnica y en el estilo de la pintura hispánica de la centuria de 1600, que a la vez se inspiraba en la corriente pictórica tenebrista italiana. Durante la etapa artística del Barroco, el estilo pictórico del tenebrismo se impondría claramente en los países católicos y la pintura de temática religiosa —que se elaboraba por encargo y que ocupaba la práctica totalidad de la producción pictórica— se convertiría en el principal instrumento de divulgación de la Contrarreforma (la respuesta de las jerarquías católicas al protestantismo). La producción de Viladomat, como la de sus maestros Savall y Perramon, sería, también, básicamente por encargo y de temática religiosa.

Nace Antoni Viladomat, el mejor pintor catalą del XVIII. El bautizo de Sant Francesc, obra de Viladomat. Font MNAC

El bautizo de San Francisco, obra de Viladomat / Fuente: MNAC

Desde Francesc Ribalta (Solsona, 1565-València, 1628) no había surgido un pintor catalán con la calidad artística de Viladomat. Su extraordinaria habilidad en el dibujo lo llevaría a recibir encargos por todo el Principat: iglesia de los jesuitas de Tarragona, casa de la Convalecencia y convento de Sant Francesc de Barcelona, basílica de Santa Maria de Mataró o convento de las Carmelitas de Lleida, entre muchos otros. A pesar de no haber tenido nunca acceso a los originales de los grandes maestros italianos, Viladomat sería considerado —en su época— uno de los mejores pintores de Europa; y posteriormente a su muerte (1755, a los 77 años) sería reconocido como uno de los máximos exponentes de la pintura barroca continental.

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