Los franquistas fusilan a Elionor Malich "por roja y promiscua"

Tal día como hoy del año 1939, hace 87 años, en el paraje llamado Camp de la Bota, en el término de Sant Adrià de Besòs, un pelotón militar del ejército de ocupación franquista fusilaba a Elionor Malich i Salvador, que había sido portera de la finca situada en la calle Madrazo, 51 de Barcelona y que era conocida entre su vecindario con el apodo de "la roja". Elionor, que en el momento de su asesinato tenía entre 50 y 60 años, había nacido durante la década de 1880 en El Molar, un pequeño pueblo del Priorat, y era hija de Vicenç Malich y Maria Salvador.

Según la documentación franquista, Elionor era de estado civil viuda, pero de "moral relajada", ya que durante la Guerra Civil (1936-1939) había mantenido varias relaciones maritales con hombres sin estar casada. A la vez, fue acusada de "roja extremista" y de haber denunciado a las patrullas de control a algunos de sus vecinos, que durante el periodo revolucionario (julio, 1936 – mayo, 1937) fueron impunemente saqueados y brutalmente agredidos. Sin embargo, la acusación no tuvo ningún interés en demostrar la veracidad de dichos cargos.

Elionor no sospechó nunca que podía ser objeto de una depuración y no emprendió el camino del exilio. Dos meses después de la ocupación franquista de Barcelona (22 de marzo de 1939), fue detenida y encarcelada junto con otras dos porteras, falsamente acusadas de delitos parecidos (Mercè Alcover y Cristina Fernández). Estas detenciones y muchas otras que se estaban produciendo y que se producirían durante los meses posteriores a la ocupación franquista (enero 1939 - agosto 1940) obedecían a venganzas personales y respondían a conflictos domésticos.

Con el nombramiento del comisario Reparaz como nuevo jefe de la policía de Barcelona (agosto, 1940), estas prácticas comenzaron a cesar. Pero el "rondín antimarxista" dirigido por el gobernador civil González Oliveros y por el jefe de la policía secreta Ungría Jiménez ya había provocado el despido de docenas de porteras, que serían sustituidas por mujeres no catalanas —en algunos casos, viudas de soldados franquistas y declaradamente "afectas al régimen"—. Estas nuevas porteras, durante años, harían funciones de informantes de la policía franquista.