Tal día como hoy del año 1529, hace 497 años, el expedicionario bávaro Ambros Ehinger desembarcaba en la ciudad de Santa Marta (gobernación hispánica de Tierra Firme, actualmente Colombia) con el objetivo de localizar la ciudad mítica de El Dorado. Ehinger, empleado de la familia de los banqueros bávaros Wesler, debía liderar la iniciativa concebida por sus patrones —principales financieros del monarca hispánico y emperador germánico Carlos de Gante—, que habían obtenido la concesión real de esta empresa a cambio de la liquidación de unos importes que les debía la corona. Ehinger desembarcó con 200 expedicionarios (bávaros y castellanos) y 1.000 esclavos (indios y negros), que habrían sido reclutados y adquiridos, respectivamente, con los recursos económicos de los Wesler.
La expedición promovida por los Wesler se saldó con el fracaso. Ehinger nunca localizó El Dorado pero, en cambio, sí que volvió habiendo perdido las ¾ partes de los expedicionarios y de los esclavos, pero con varios cestos de oro que realimentarían el interés por la localización de la ciudad de las riquezas (1531). El regreso del bávaro coincidiría con el inicio de una segunda expedición en busca de la ciudad mítica de El Dorado, esta vez promovida por los Montserrat, unos negociantes catalanes establecidos en Sevilla, en aquel momento la capital financiera de la monarquía hispánica. Y el liderazgo de la expedición sería confiado a Llàtzer Font, hijo de los armadores y productores de azúcar barceloneses Rafel Font y Paula Bernat, con casa en Sevilla y en Canarias. La expedición de Llàtzer Font también concluiría sin éxito (1534).
Tras el fracaso de la expedición bávara (1531), los Welser adquirieron a la corona un amplio territorio sobre la actual costa de Venezuela y ordenaron a Ehinger la creación y desarrollo de una colonia privada. Ehinger moriría poco después (1533), en un enfrentamiento armado con los nativos y el segundo proyecto de los Welser concluiría con la desaparición de su representante. En cambio, Lázaro Font, tras sufrir la persecución de las autoridades coloniales hispánicas por una serie de denuncias falsas (1537-1544), pactaría colaborar en la represión contra los encomenderos castellanos que se habían rebelado contra las leyes de la corona que limitaban la esclavitud de los indios (1548); acabaría radicado en Quito como un importante productor y exportador de azúcar, y sería el fundador del poderoso linaje criollo de los Fonte ecuatorianos.