La aviación británica perpetra la peor tragedia de la historia de San Marino

Tal día como hoy del año 1944, hace 82 años, y en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un escuadrón de la Desert Air Force (Fuerza Aérea del Desierto), perteneciente a la Royal Air Force (las fuerzas aéreas británicas), con base en Foggia (Apulia-Italia), bombardeaba la línea férrea del Trenino Bianco Azzurro (el trenecito blanco y azul), que unía la ciudad costera italiana de Rímini (Emilia-Romaña) con la de San Marino (capital de la República de San Marino).

A las 9.00 h de la mañana del día 26 de julio, dicho escuadrón aéreo británico inició el ataque sobre objetivos civiles y lanzó 263 bombas sobre la línea férrea. Aquel ataque se saldaría con la muerte de 63 civiles (37 ciudadanos de la República de San Marino y 26 refugiados italianos) y la destrucción de las estaciones de ferrocarril de San Marino, de Borgo Maggiore y de Serravalle, y de los edificios de su alrededor. Entre las víctimas mortales había adultos y niños.

La República de San Marino se había declarado neutral al inicio del conflicto (1939) y ello explicaría por qué dentro de sus fronteras había una importante comunidad de civiles italianos refugiados, formada por disidentes del régimen fascista (políticos e intelectuales con sus familias y personal religioso) o perseguidos por la ocupación nazi alemana que pretendía apuntalar a Mussolini en el poder (principalmente, familias de la comunidad judía italiana).

No obstante, los servicios secretos militares británicos (el SOE, Special Operations Executive) informaron, erróneamente, de que la Wehrmacht —el ejército alemán— había acumulado una cantidad importante de armamento en las galerías subterráneas de Montale y Borgo Maggiore —en el Monte Titano de San Marino— y utilizaban la línea férrea del Trenino Bianco Azzurro para transportarlas hasta el puerto de Rímini y, posteriormente, distribuirlas por la costa adriática.

Aquel ataque provocó una contundente protesta del gobierno de San Marino y, poco después, Winston Churchill, primer ministro británico, reconocería que aquella información era errónea. El gobierno británico del momento impulsaría una ley en el parlamento de Londres que se traduciría en la entrega de 80.000 libras esterlinas (el equivalente actual a unos ocho millones de euros) al Estado de San Marino para compensar a su sociedad por la peor tragedia de la historia de la pequeña república.