Tal día como hoy del año 1951, hace 75 años, en Barcelona, una escuadra de la United States Sixth Fleet (la Sexta Flota de Estados Unidos), con sede en la base naval estadounidense de Nápoles y destacada en el Mediterráneo para impedir una intervención soviética en Turquía o en Grecia, fondeaba por primera vez en un puerto del Estado español. Hay que recordar que en aquel momento el Estado español estaba gobernado por el régimen dictatorial nacionalcatólico de Franco. Según la prensa de la época (El Correo Catalán), la primera nave que cruzó la bocana del puerto fue la nave insignia de aquella escuadra, el destructor Newport News, que acabaría anclando a las 9.00 h de la mañana. Acto seguido, y en intervalos de quince minutos, lo harían el resto de los cuatro buques de la escuadra.
Según la misma prensa, los mandos del Newport News desembarcaron y fueron recibidos en el edificio de la capitanía general de Barcelona por las autoridades del régimen franquista en Barcelona: el alcalde José María Albert Despujol; el gobernador civil Eduardo Baeza Alegría; el presidente de la Diputación Joaquín Buxó, y varios mandos del ejército español. Aquel protocolo obedecía al interés del régimen nacionalcatólico franquista por acercarse a la administración estadounidense. Hay que recordar que, en aquel momento, la España de Franco era objeto de un bloqueo internacional por su alianza con los regímenes del llamado “eje del mal” (la Alemania nazi y la Italia fascista) durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Cuando se produjo aquel desembarco, la administración estadounidense todavía no había aceptado las credenciales de ninguno de los embajadores del régimen franquista en Washington. Por lo tanto, desde 1939, la gestión diplomática española en la capital de EE.UU. se efectuaba en un plano de semiclandestinidad. Y, por lo tanto, también, el desembarco de la Sexta Flota en Barcelona anunciaba que las dos administraciones estaban dispuestas a iniciar maniobras de acercamiento. Aquellos primeros contactos culminarían dos años más tarde con los Pactos Bilaterales hispanoamericanos (1953), que comportarían —entre otras cosas— la aceptación de Franco al establecimiento de bases militares estadounidenses en territorio del Estado español.