Tal día como hoy del año 801, hace 1.225 años, el pueblo de Barcelona abría las puertas de la muralla al ejército carolingio que rodeaba la ciudad desde finales del verano del año anterior (800). El ejército carolingio, dirigido por el conde Guillermo de Tolosa, había puesto asedio a la ciudad, pero los ingenios de guerra empleados —como los arietes o las catapultas—, creados a propósito durante aquel episodio bélico y fabricados con árboles talados en los bosques de Collserola, se habían mostrado inoperantes para vencer la muralla de Barcelona, de origen romano pero financiada —en la época (siglo III)— con los recursos de los vecinos de la ciudad. Aquella muralla era considerada el mejor sistema defensivo de la Europa occidental.
Después de unos siete meses de asedio (agosto, 800 - abril, 801), el hambre y las enfermedades se habían apoderado de la población de Barcelona —entonces una ciudad de unos cinco mil habitantes recluida dentro del perímetro de la muralla romana—. A inicios del año 801, Sadun al-Ruayni, valí del distrito de Barxiluna y de origen muladí (descendiente de cristianos indígenas islamizados con la conquista árabe), había abandonado, de incógnito, la ciudad con el pretexto de que iba a buscar refuerzos. Esta deserción habría provocado una progresiva revuelta de la población —mayoritariamente de etnia indígena, de habla románica y de religión cristiana— contra la minoría gobernante (los parientes de Sadun al-Ruayni) y la pequeña guarnición árabe, formada por unos cien soldados.
En plena rebelión, la población indígena habría pactado con los carolingios que rodeaban la ciudad. Cuando, finalmente, los indígenas redujeron, vencieron y exterminaron a los andalusíes, abrieron las puertas de la ciudad para que el ejército franco, en aquel momento dirigido por Luis el Piadoso —primogénito, heredero y sucesor del emperador Carlomagno—, entrara pacíficamente. Barcelona fue incorporada al Imperio carolingio y convertida en capital de su condado (distrito político y militar). El primer conde sería Berà, que, según algunas fuentes, era hijo o pariente del conde Guillermo de Tolosa. Durante la época carolingia (801-987), los condes de Barcelona serían, también, marqueses de Gotia, superiores jerárquicos de todos los condes de la región más meridional del Reino de los francos.