Aunque se nos ha avisado que una de las consecuencias del cambio climático será, entre otras cosas, las temperaturas cada vez más extremas, el calor de estos últimos días en nuestro país está desbordando los registros existentes. El Servei Meteorològic de Catalunya emitió el primer aviso por calor intenso del año para los días 22 y 23 de junio y en muchas comarcas se han alcanzado temperaturas de 40°, unos valores no habituales para la época. El Pirineo ha dejado de ser aquel lugar en que, al caer la tarde, el fresco era normal y mucho más por la noche. El poco viento que circulaba al caer el sol era cálido y las noches en muchos valles del país estuvieron por encima de los 20°, una situación inusual, incluso en veranos.
Francia, Reino Unido, Alemania, Suiza y Bélgica se encuentran o se han encontrado en una situación similar. En España, según las estimaciones del sistema MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad), la primera ola de calor de este mes de junio ha provocado hasta la fecha 212 muertes atribuibles al exceso de temperatura. No es un recuento de personas fallecidas por un golpe de calor, sino una estimación estadística de sobremortalidad. En su mayoría, las víctimas son personas con edad avanzada, mayores de 85 años, y con enfermedades previas, aunque también el calor hace aumentar el riesgo en personas con dificultades respiratorias o cardiovasculares. En Catalunya, las estimaciones del sistema MoMo de las víctimas de los primeros días fueron de 43 personas.
Aquí se ha abierto un debate que, sin duda, será recurrente en los próximos tiempos: la climatización de los colegios
De seguir este ritmo, se podrían superar todos los registros desde que existe la serie MoMo, y hay en Catalunya una especial preocupación de los expertos de que el calor ha llegado muy pronto con temperaturas altas durante el día, a lo que se añaden noches inusualmente cálidas hasta bien entrada la madrugada. La pregunta es: ¿estamos preparados? ¿Cómo nos va a afectar a nuestra vida diaria? En Francia, por ejemplo, 1.300 escuelas cerraron completamente y más de 4.000 modificaron sus horarios. Aquí se ha abierto un debate que, sin duda, será recurrente en los próximos tiempos: la climatización de los colegios, ya que muchos edificios escolares, la gran mayoría de los públicos, pero muchos de los concertados y privados, no están preparados para olas de calor durante el curso.
La plataforma Aules que cremen, impulsada por familias y profesorado, está reclamando actuaciones estructurales urgentes, que no pasan exclusivamente por la instalación de aparatos de aire acondicionado, sino por la rehabilitación de colegios que tienen muchas décadas y cuando se construyeron la situación era muy diferente. Un cambio en todo ello para conseguir que las aulas no superen los 30°, la temperatura que se considera que disminuye la concentración y el rendimiento, precisa inversiones colosales que ningún país está en condiciones de abordar y solucionar en el corto plazo. Pero habrá que hacerlo, igual que aplicar medidas y ayudas hacia los más perjudicados por estas altas temperaturas. Porque, si hay una cosa segura, es que estas situaciones irán a más.