Por más que el presidente de Aena sea un catalán, Maurici Lucena, y no acabe de llegar precisamente al cargo —lo es desde julio de 2018—, la historia de la compañía española que gestiona los aeropuertos catalanes es, sobre todo, la de actuar como un frontón frente a los intereses de los grandes partidos del país. El reciente acuerdo alcanzado entre el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el lehendakari Imanol Pradales para el traspaso de la competencia de cogestión aeroportuaria a Euskadi de los tres aeródromos vascos, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, invita a que nos formulemos una pregunta: ¿qué pasa con El Prat? ¿Por qué no avanzamos?

Desde Catalunya hay que alegrarse de este avance, ya que, al final, acaba emplazando al Govern y a los partidos parlamentarios que le dan apoyo. El acuerdo catalán aún tiene que concretarse y lo que se sabe es que se está trabajando en una gobernanza compartida, una definición lo suficientemente ambigua para desconfiar. En la práctica, ya se sabe lo que acaban siendo las gobernanzas compartidas: siguen decidiendo los mismos, y los nuevos —o sea, los catalanes— tenemos derecho a dar nuestra opinión, ya que estamos presentes en las mesas en las que ellos acaban decidiendo.

Hay un dato que, cuando se habla de competencias, nunca se puede olvidar: a fecha de marzo de 2026, el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat es el más rentable para Aena, aunque Adolfo Suárez Madrid-Barajas lo supera en volumen total de ingresos y tráfico. Históricamente, El Prat ha llegado a generar más del 50 % del beneficio antes de impuestos de toda la red de Aena en España, algo que explica que, aunque el presidente de Aena sea un catalán y militante del PSC, dos más dos no acaben siendo cuatro. Caso diferente es el de los aeropuertos vascos, que presentan un nivel de rentabilidad diferente con un escenario mixto, donde Bilbao es el motor financiero, mientras que Vitoria y San Sebastián dependen del modelo de red de Aena para su sostenibilidad.

A fecha de marzo de 2026, el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat es el más rentable para Aena, aunque Adolfo Suárez Madrid-Barajas lo supera en volumen total de ingresos y tráfico

El reciente fracaso de los presupuestos generales de la Generalitat que el president Salvador Illa tuvo que retirar del Parlament ha dado paso a una nueva negociación con Esquerra Republicana para tratar de que las cuentas catalanas vuelvan a la Cambra el mes de junio. Fuentes conocedoras señalan que la reclamación de Oriol Junqueras de la transferencia y la gestión del 100 % del IRPF, que fue lo que acabó tumbándolos, no está encima de la mesa con la contundencia de hace diez días. Y se están buscando contrapartidas alternativas que vendrían por transferencias a Catalunya que ya tiene el País Vasco, como las de la gestión de la Seguridad Social, incluyendo la protección por desempleo y prestaciones contributivas y asistenciales y las oficinas del SEPE.

Sería un buen momento para dar el paso de una gestión centralizada exclusiva de Aena a un modelo de gobernanza compartida. Gobernanza real, claro.