Como que la cita anual del Cercle d'Economia ha formado parte de la agenda de Alberto Núñez Feijóo en sus dos cargos que ha ocupado desde 2009, primero como presidente de la Xunta de Galicia y desde 2022 como presidente del Partido Popular, debe ser perfectamente consciente de que siempre juega en campo contrario. Acostumbrado a las Españas, bien sea en Madrid, Andalucía, País Valencià o Galicia, Feijóo visita Catalunya como aquel que sabe que, aunque sean empresarios, la cita barcelonesa siempre es en tierra hostil. Y el listón que se le pone acaba siendo superior al que hoy los asistentes a las jornadas del Cercle pondrán al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Solo hace falta ir a los resultados electorales de las últimas españolas de 2023: el PSC, más de 1,2 millones de votos, 34,5% de los votos y 19 diputados, frente a un PP que no llegó al medio millón de votos, el 13,3% de los sufragios y 6 parlamentarios. Una diferencia de 743.889 votos para el PSC, 21,1 puntos porcentuales y 13 diputados.
Otro dato interesante es que el mejor resultado obtenido por el PSC en unas elecciones españolas es de 25 escaños en 2008, mientras que el mejor del PP fue el año 2000, en que logró 12. De todas las elecciones celebradas desde las primeras de 1977, los socialistas catalanes solo han estado por debajo del máximo alcanzado nunca por el PP en dos ocasiones: en la repetición electoral de 2015 y 2016, en que se disputaban un espacio común con Ciudadanos. En las demás elecciones, el PSC empata con el máximo de 12 diputados en 2019 y golea ampliamente en todas las otras elecciones. Para acabarlo de rematar, el factor Convergència i Unió hacía que el empresariado catalán tuviera sus canales propios de interlocución con Madrid a través de la formación de Jordi Pujol, primero, y de Artur Mas, después. Hoy ese favor se lo disputan el PSC, por un lado, Junts, por el otro, y también quiere decir la suya el PP con una batería de medidas económicas no muy diferentes, muchas de ellas en materia fiscal e impositiva para el mundo empresarial, las cuales ha defendido en Madrid Míriam Nogueras.
Todo ello lo resumió en una frase: ya no hay una agenda económica, sino una agenda de tribunales
De hecho, Feijóo, en su paso por el Cercle, ha estado contundente como nunca con Pedro Sánchez y conciliador con Junts, reivindicando, incluso, la mayoría política que han sumado a la hora de defender medidas económicas, incluso en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Tenía terreno abonado para ambas cosas y, en el primero, es más novedad porque entre el empresariado catalán también hay preocupación por la escalada de casos de corrupción en el Gobierno y en el PSOE. Para Feijóo, la corrupción ya no es excepción, sino la norma, y ha alertado sobre lo que considera que es la desactivación de los mecanismos de control de una democracia solvente, como son los jueces independientes, periodistas libres y oposición al gobierno. Todo ello lo resumió en una frase: ya no hay una agenda económica, sino una agenda de tribunales. Respecto a Junts, dejó un par de pinceladas en público, nada críticas, y previamente, en un desayuno más reducido, había dejado claro que no tiene intención de ir detrás de Junts ni del PNV para presentar una moción de censura, pero que los independentistas catalanes corrían riesgos electorales serios si no leían bien el momento con la irrupción de Aliança Catalana.
Cerrará las jornadas del Cercle, que este año han llegado a su 41.ª edición, este miércoles Pedro Sánchez. Mucho ha llovido desde las primeras, celebradas en 1961 en la Costa Brava, y hace ya tiempo que el formato debería ser repensado para evitar la excesiva dependencia de la agenda política. Está bien que haya una presencia política, pero ese no debería ser el objetivo prioritario de las jornadas, sino ser capaces de impulsar una agenda de actores de la política y de la economía mundial que pasaran por Barcelona. Pensar en grande para llegar a ser grandes debería ser el lema del Cercle y, por qué no, aspirar a ser una alternativa de verano de lo que es en el mes de enero el World Economic Forum que se celebra en Davos. Estoy seguro de que no es un imposible, ni estaría alejado de los intereses de los socios del Cercle y del empresariado catalán. Si no se sigue este camino, las jornadas acabarán teniendo su repercusión, pero no sé si siendo fieles a aquellos visionarios de la época que fueron Joan Mas Cantí, Carlos Ferrer Salat, Carlos Güell de Sentmenat y Artur Suqué, bajo la influencia del historiador Jaume Vicens Vives, fallecido un año antes, y el profesor Fabià Estapé, que tuvo un papel crucial, actuando como el principal puente intelectual, pedagógico y estratégico de aquel Cercle.
