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El anuncio de este viernes del presidente francés, Emmanuel Macron, ordenando específicamente la protección de infraestructuras críticas contra drones y ciberataques, afirmando que la amenaza híbrida rusa se ha intensificado durante las últimas semanas, es quizás el paso que faltaba para que Europa fije definitivamente como un grave problema la actuación de Vladímir Putin. La advertencia de Francia no puede ser más clara: estamos ante una amenaza híbrida rusa contra Francia y Europa que "se ha intensificado" en las últimas semanas y donde la naturaleza de la agresividad rusa y de sus amenazas en Europa está cambiando. De ahí la orden de preparar un plan específico para proteger infraestructuras críticas y centros sensibles de la industria de defensa contra drones y ciberataques y dejar de hablar de una hipótesis abstracta, porque ya se han producido ataques informativos y cibernéticos documentados y atribuidos, además de acciones físicas en territorio europeo. Entre los episodios recientes está el del pasado agosto en Leipzig, en el aeropuerto de Leipzig/Halle, donde apareció un dron equipado con explosivos y detonador dentro de la zona de seguridad, junto a aviones de carga ucranianos Antonov. La investigación alemana sostuvo que participaron varios drones y se localizaron tres aparatos o restos de ellos.

En el tema ruso llueve sobre mojado porque está muy asentada la idea de que la estrategia de Rusia es, por ahora, de mantener ataques de una intensidad limitada, pero cada vez mayor, para conocer cual puede ser la respuesta de la OTAN. De ahí, el interés para no pasarle ni una e intentar armar un frente común.  El canciller Friedrich Merz fue especialmente contundente la pasada semana cuando afirmó que el atentado había sido preparado durante meses en Rusia, que estaba dirigido contra Alemania y que se había evitado una catástrofe —incluidas posibles víctimas— en gran medida por casualidad. Además, Alemania reaccionó de una manera excepcional convocando al embajador ruso, cerrando su consulado general en Bonn y rescindiendo el acuerdo del Russian House de Berlín, además de promover nuevas medidas europeas contra personas relacionadas con operaciones híbridas. Resumiendfo, no estamos hablando solamente de hackers, campañas de desinformación o interferencias GPS, sino que el, según el país germano, hubo un intento de sabotaje con explosivos contra una infraestructura crítica alemana y cerca de aeronaves ucranianas.

A la posición de Alemania se ha sumado, antes que Macron, el pasado miércoles, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, que fue presidente del Consejo Europeo entre 2014 y 2019, que en su comparecencia ante el parlamento polaco dijo que, según informaciones de inteligencia que calificó de altamente consistentes y convincentes, Rusia contempla ataques híbridos con drones y misiles contra países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia. Según Tusk, podrían presentarse deliberadamente como incidentes accidentales para generar dudas dentro de la OTAN sobre cómo responder. A este goteo imparable se ha sumado la Unión Europea a través de Ursula von der Leyen, que también ha apuntado que las amenazas estaban aumentando en Europa y propuso un counter-hybrid playbook, una especie de protocolo europeo de emergencia para sabotajes, drones, incendios o ciberataques que no lleguen al nivel de una agresión militar convencional. Una iniciativa que Finlandia y Noruega ya han acogido favorablemente.

Estamos ante una escalada de la confrontación híbrida Rusia-Europa y de la preparación defensiva europea, con la importancia de que varios acontecimientos distintos se han concentrado en muy pocos días

Para acabar, los servicios de inteligencia de Dinamarca han señalado que Rusia estaba intentando reclutar ciudadanos daneses para preparar sabotajes contra empresas de defensa y, esta misma semana, han denunciado que una fragata rusa había disparado bengalas contra un helicóptero militar danés en el Báltico; la primera ministra, Mette Frederiksen, habló de una actuación destinada a intimidar y dividir. En Lituania, esta semana, aviones de la OTAN han derribado un dron que había entrado desde Bielorrusia y que aparentemente llevaba explosivos. Las autoridades todavía no han establecido públicamente si era ruso o ucraniano. Estamos ante una escalada de la confrontación híbrida Rusia-Europa y de la preparación defensiva europea con la importancia de que varios acontecimientos distintos se han concentrado en muy pocos días. Superado el escenario de la confrontación híbrida, algo que ya nadie discute, Europa se está preparando explícitamente para lo que sería un segundo escenario, el de los ataques físicos deliberados pero ambiguos contra territorio europeo. Eso es precisamente lo que preocupa a Tusk: un dron o misil que alcance territorio OTAN y que Moscú pueda presentar como accidente.

Y, mientras tanto, con Donald Trump en la Casa Blanca, sobrevolando la incertidumbre europea sobre el compromiso militar estadounidense. Con el Pentágono revisando actualmente su despliegue en Europa, donde Estados Unidos mantiene alrededor de unos 80.000 militares. Y los europeos en una carrera contra reloj para aumentar sus capacidades propias.