Aunque unos resultados regionales no pueden extrapolarse al conjunto del país, lo que ha sucedido este domingo en el land de Sajonia-Anhalt con la aplastante victoria de Alternativa por Alemania (AfD), un partido abiertamente de extrema derecha, que ha alcanzado un resultado superior al 44 % y ha más que doblado a la segunda formación política, la CDU del canciller democristiano Friedrich Merz (con alrededor del 18 % de los votos), y aplastado a los socialdemócratas del SPD (que no llegan al 9 % de los sufragios), tiene una dimensión política descomunal. No solo para Alemania, claro está, donde la AfD no se limita solo a ganar, sino también en Europa, donde se vuelve a constatar la fuerza de la ola electoral de los partidos ubicados en el extremo de la derecha.
Seguramente no gobernará, ya que las encuestas la sitúan a uno o a tres escaños de la mayoría absoluta, pero el peligro sigue siendo casi el mismo, porque su porcentaje electoral es impresionante. El cordón sanitario la alejará del poder, pero las consecuencias del futuro inmediato ahí están: los sondeos que la dan como primera fuerza política en Alemania en las próximas elecciones generales no son una exageración, ni un intento de movilizar al electorado alejado de opciones políticas como la AfD. Y, en segundo lugar, el acuerdo que se alcance entre todos los partidos para que no gobierne alimentará el argumento con el que se encarama a la primera posición: hay un bloque del sistema que le impide gobernar pese a sus resultados.
Los resultados son una muy mala noticia para Merz y su liderazgo. Merman de manera importante su autoridad y aumentaran la presión para cambiar el rumbo del gobierno
Esa situación la explota a la perfección y, a la postre, se encuentra con una auténtica autopista electoral con el hundimiento de los dos grandes partidos alemanes desde la posguerra, la CDU y el SPD, que se han repartido alternativamente el poder desde entonces. La suma de ambos este domingo en Sajonia-Anhalt es de un ridículo 27,5 % de los votos. ¡Diecisiete puntos menos que la AfD! La única buena noticia es que este land tiene tan solo dos millones de habitantes y una estructura social muy distinta de Baviera, Renania del Norte-Westfalia o Hamburgo y es considerado uno de los territorios más favorables a la AfD. Pero, aun siendo esto cierto, en los comicios de 2021 la CDU se impuso y con el SPD alcanzaron el 45,5 %, veinte puntos más.
Los resultados son una muy mala noticia para Merz y su liderazgo. Merman de manera importante su autoridad y aumentaran la presión para cambiar el rumbo del gobierno. Su apuesta de desplazar a la CDU a posiciones más conservadoras para recuperar votantes de la AfD se ha quedado a medias o, más bien, ha sucedido todo lo contrario. Vamos a ver qué acaba sucediendo con las políticas del gobierno federal en inmigración, economía, en las relaciones con el este alemán y, sobre todo, en los próximos resultados electorales —dentro de dos semanas, el 20 de septiembre— en los lands de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde las encuestas también dan ganador a la AfD, y Berlín, donde CDU, Die Linke, la AfD y Verdes están relativamente empatados. En estos dos comicios se puede dirimir el futuro de Merz y el riesgo del canciller no es precisamente pequeño.
