Mònica Roca i Aparici (Barcelona, 1969), presidenta de la Cambra de Barcelona, nos recibe en la sede de la Cambra, justo en medio de la Diagonal de Barcelona. Concretamente, nos recibe en el Auditori del HUB CambraDigital, justamente la parte más nueva de la sede de la institución, una buena metáfora de lo que Eines de País hace con la institución: dar el siguiente paso. De ademán tranquilo, Roca repasa sus primeros seis meses al frente de la Cambra, la aprobación y posterior suspensión de la ampliación del aeropuerto de El Prat y la mesa de negociación. Además, aprovechamos para profundizar en el nuevo índice que la corporación presentó hace poco más de una semana, los indicadores de progreso y bienestar (IPB), que quieren ir más allá del ya tradicional PIB a la hora de medir, como bien dice su nombre, el progreso y el bienestar de los ciudadanos de Catalunya.

Foto: Sergi Alcàzar

Hace seis meses que está al frente de la Cambra de Comerç, ¿cómo valora este tiempo?
Valoro positivamente el trabajo que está haciendo la Cambra los últimos dos años. Nosotros lo vemos como un trabajo de equipo, y por lo tanto, quien hay al frente de este equipo es circunstancial, sin menospreciar la importancia de la presidencia, en absoluto.

 

Entonces, lo que nosotros queremos es dar continuidad a todos los proyectos y la visión que estamos intentando incorporar con el modelo de negocio que defendemos. Y quien está al frente es a quien le toca explicarlo y tener más presencia, pero al final es un trabajo de equipo y, por lo tanto, yo recojo el trabajo que está haciendo todo el equipo. Y ya no solo del comité ejecutivo, que tiene mucha presencia y mucha fuerza, sino que hablo de todo el equipo de la Cambra, el equipo técnico también. Hace dos años que estamos muy bien con todos los cambios que hemos ido introduciendo. El equipo técnico creo que está contento con estos cambios y, por lo tanto, me refiero a toda la institución, contando con todas las territoriales que tenemos distribuidas por el territorio, que creo que cada vez están cogiendo más protagonismo, y eso es lo que pretendemos.

Nosotros siempre hablamos de un país en red y la importancia de todo el territorio. De hecho, la palabra territorio a veces da la idea de que hay una central y un territorio, y no; todos somos territorio y nosotros somos uno más. Yo recojo un trabajo que lleva todo el equipo y ahora me toca defenderlo, pero es un trabajo de equipo y al cual queremos dar mucha continuidad.

En este tiempo se ha aprobado una ampliación del aeropuerto que se ha acabado anulando. Además, os habéis implicado mucho, ¿cómo ve que se haya perdido esta inversión?
Nos implicamos con todo lo que pensamos que tiene un impacto económico en nuestro país, y en el tema de infraestructuras, desde la Cambra siempre hemos tenido un papel relevante. El aeropuerto tiene una repercusión económica y tenemos un pie dentro, nos hemos implicado. Nosotros hemos reclamado el déficit de inversión en infraestructuras del Estado en territorio catalán, que viene de muchos años atrás, y que hemos catalogado en 45.000 millones de euros en stock. Es un déficit muy grande con un gran impacto en el PIB y el bienestar de Catalunya.

Aena ha hecho las cosas sin el involucramiento de la administración local

Así pues, hemos exigido esta inversión en infraestructuras, y más si es una infraestructura clave como el aeropuerto. Ahora bien, otra cosa es cómo se hacen las cosas. Lo que no nos ha gustado es cómo se ha llevado a cabo la propuesta por parte de Aena, que, dicho sea de paso, nosotros tampoco dejamos de exigir la gestión de este aeropuerto por parte del territorio, tal como pasa en la mayoría de aeropuertos de Europa.

Dicho esto, Aena ha hecho las cosas sin el involucramiento de la administración local. Nos ha puesto encima de la mesa un proyecto que tampoco está claro, porque se ha hecho con prisas para que sea aprobado. Esto de entrada no gusta, porque no has tenido nada que decir. Por lo tanto, nosotros, por una parte, reclamamos esta inversión y pensamos que el aeropuerto de Barcelona necesita una adecuación a las necesidades territoriales y actuales, teniendo en cuenta la sostenibilidad, porque estamos en medio de una crisis climática, y eso lo tenemos que tener en cuenta, tenemos que saber velar por los dos aspectos: la economía y la sostenibilidad. Básicamente, lo que nosotros exigimos es que desde el territorio y las administraciones locales se pueda discutir, dialogar y crear un proyecto común para que sea beneficioso para el país, para su economía y que preserve la sostenibilidad y el medio ambiente.

Nosotros tenemos un modelo de negocio en el que potenciamos el conocimiento, la ciencia, la cultura, pero siempre con el conocimiento en el centro. Lo que queremos son unos destinos que aporten riqueza al país y, por lo tanto, también exigimos que estos sean intercontinentales. Así, con el modelo aeroportuario-ferroviario que defendemos, en el cual las distancias cortas acabarán siendo por tren, el sentido que le queda a un aeropuerto es el de las distancias largas.

Para resumir: distancias cortas en tren; distancias largas en avión. Y se tienen que poder hacer estas distancias largas que aporten valor a nuestro país. Ahora bien, el proyecto se tiene que desarrollar de acuerdo con todas las administraciones e instituciones locales, no tiene que ser impuesto por una empresa o gobierno de fuera.

¿Qué hemos hecho mal desde Catalunya para no aprovechar estas inversiones?
El pueblo catalán somos muy autocríticos y eso está muy bien para avanzar y reconocer los errores, pero no tenemos que equivocarnos en donde reside el quid de la cuestión. Creo que lo que nosotros proponíamos era decir: "De entrada, sí a la inversión, pero no al proyecto que nos estáis planteando; sentémonos a hacer un plan director entre todos que sea adecuado para nuestro país". Porque, de entrada, si cierras demasiado la puerta, creas una confrontación.

Al mismo tiempo, yo no creo que se haya perdido esta oportunidad: al final, en el DORA de los 1.700 millones no todos eran para ahora. Quiero decir que, estrictamente, para este proyecto quizás había 140 millones. Tampoco se ha perdido tanto. Yo creo que la opción ahora es sentarse y ver qué necesita el país en el ámbito de infraestructuras.

Pienso que es evidente que Catalunya necesita un aeropuerto potente y fuerte si queremos a nuestro país en un buen lugar en Europa y el mundo. Necesitamos este aeropuerto intercontinental y tenemos que poder decidir sin limitaciones técnicas qué destinos convienen a nuestro modelo económico. Por lo tanto, yo lo que diría ahora es "sigamos trabajando", aprovechemos la ocasión, porque no sé cómo acabará todo, pero sentémonos a discutir y crear un proyecto conjunto que sea de valor añadido para el país.

No había tiempo para negociar los presupuestos, o sea que al final quizás habría sido peor no haberlo previsto

Foto: Sergi Alcàzar

También pienso que aquí ha habido, si me permites, de alguna manera, desde el gobierno central, la imposición de un proyecto sin tener en cuenta las necesidades del territorio, o quizás han tenido en cuenta las que ellos piensan que son buenas. Aunque yo no lo tengo claro. Pero, en cualquier caso, lo que no han hecho es discutirlo con las administraciones y entidades locales.

Además, desde el Gobierno tienen desavenencias y es muy fácil decir: "Aquí no os aclaráis". Ahora bien, ¿qué hemos hecho nosotros mal? Tendríamos que haber tenido una voz más coherente entre los socios de Govern, que es una cosa que siempre reclamamos desde la Cambra.

¿Cómo ve que el Govern haya optado directamente por negociar los presupuestos del año que viene en lugar de hacer unos para este 2021?
Nos habría gustado que hubiera habido presupuestos, evidentemente, y de entrada pensábamos que los habría, y quizás, si lo hubiéramos sabido de entrada, pues... Pero como pensábamos que sí que habría presupuestos, en un principio no encajamos demasiado bien la noticia. También es verdad que después se me explicó que realmente no había tiempo para negociar los presupuestos, o sea que al final quizás habría sido peor no haberlo previsto, habernos hecho creer a todos que habría presupuestos y que después durante las negociaciones no hubiera habido tiempo y también pasáramos al 2022.

Preferimos un Govern que tarde un poco más en constituirse, pero que después esté cohesionado

O sea que si al final se pudo prever que no había tiempo para hacer presupuestos, me parece inteligente no haber perdido el tiempo en una cosa que no nos habría llevado a nada y que pasemos directamente a negociar para el año 2022.

¿Cree que la actuación del Govern está siendo coherente estos primeros meses, le falta alguna cosa, es un poco más de lo mismo...?
Yo, cuando hice la revisión de los 100 primeros días de Govern, dije que una de las cosas que más me gustaba del Govern es que al menos habían estado cohesionados, que es uno de los reclamos que nosotros hacíamos. Preferimos un Govern que tarde un poco más en constituirse, pero que después esté cohesionado, tenga un plan conjunto y una ruta conjunta y entendida de la misma manera por los dos.

Eso lo dijimos a los 100 días, pero después han evidenciado desavenencias en otros ámbitos, y nosotros lo que siempre pedimos es que tengan una voz única. Entendemos que evidentemente no en todo tienen que estar de acuerdo, porque son dos partidos políticos y si estuvieran totalmente de acuerdo en todo, serían solo un partido. Quiero decir, yo lo entiendo, pero siempre decimos que la ropa sucia la lavas en casa y al final sacas una voz única. Discutes y al final se acaba con una decisión y de cara afuera sale una, que creo que es lo que la ciudadanía en general reclama.

¿Cómo veis la mesa de diálogo?, ¿creéis que es un espacio útil para llegar a la independencia o es un espacio estéril?
A mí, de entrada, me gusta decirle mesa de negociación, porque para dialogar vamos a un bar a hacer una cerveza; aquí se trata de negociar. Ya se vio con qué objetivo vienen desde el Estado español. Si no se puede hablar de referéndum, si no se puede hablar de amnistía, ¿qué venimos a hacer? ¿A hablar del aeropuerto? Este no es el marco. Eso se habla dentro de las conselleries y hay otros ámbitos para hablar de este tipos de actuaciones.

Tenemos que dar estos dos años para apostar por la mesa de negociación

Foto: Sergi Alcàzar

Esta mesa de negociación se trata de negociar eso, no otra cosa; por lo tanto, ya vemos que no tendrá grandes resultados. En general, la visión, incluso desde el Govern, es que no nos llevará a ningún sitio. Ahora bien, también entiendo que si hay un partido, que es el que ganó las elecciones, que tenía como punto número 1 la mesa de negociación, pues se tiene que respetar y ahora hay dos años de tregua de decir: "Hagamos la mesa de negociación y llenémonos de razones", y de ver que por parte del otro lado hay poca, por no decir ninguna, voluntad de llegar a ningún acuerdo y tenemos que sumar todavía más razones.

¿Eso evidencia que hemos aparcado la independencia?
¡Yo espero que no! Los dos socios de Govern llevaban la independencia en sus programas, por lo tanto, entiendo que la independencia no está aparcada, simplemente son dos hojas de ruta diferentes.

Había una hoja de ruta que era más rápida, más clara, más evidente, y otra que pide llenarnos más de razones. Entonces, independientemente de lo que a mí me podía haber gustado más, se tiene que respetar. Y yo creo que Junts ha hecho este esfuerzo de respetar al ganador de las elecciones, ERC en este caso, por lo tanto, su hoja de ruta. Así pues, esto se tiene que respetar y tenemos que dar estos dos años para apostar por la mesa de negociación y tenemos que ir.

Dejemos la política... La semana pasada presentasteis el IPB, ¿cómo se os ocurrió esta idea de ir más allá?
Todo empezó en octubre del 2019, cuando presentamos la estrategia Catalunya 2030-2040, ya hay un esbozo allí. Se habla de un modelo económico que defiende una serie de puntos que articulamos en torno a 15 ejes, en los cuales ya hablamos de conocimiento, inversión en investigación, desarrollo, innovación; ya hablamos de las nuevas tecnologías; ya hablamos de soberanía energética, de aspectos culturales... Allí empieza a cocerse un poco la idea.

También te digo que no hemos inventado la rueda, eso estaba inventado ya. Nosotros lo hemos sacado del cajón, lo hacemos útil y lo mostramos para que todo el mundo pueda hablar de ello y lo utilice como un índice de cómo nosotros estamos progresando y cuál es el bienestar de nuestro país y hacia dónde va.

Entonces pasaron cosas. Cuando empieza la pandemia, en mayo del 2020, una vez superada la primera ola y cuando nos parecía que ya podíamos reactivarnos, organizamos unas jornadas que se llamaban "Reactivémonos" en varios sectores, como el cultural, el comercio... Allí hacemos una mesa que no es "Reactivémonos", sino "Activemos otro modelo económico", un modelo diferente, es decir, cómo lo tenemos que hacer, qué lección hemos aprendido de todo y ponemos en valor otros aspectos. Y allí ya hablamos de bienestar y progreso. En aquella mesa invitamos a un activista social, a un filósofo y a un científico, y ya nos encaminamos para acá.

Ahora bien, nosotros no decimos que el PIB no sea importante, lo seguiremos teniendo en cuenta. De hecho, de los 12 índices que nosotros agrupamos en cuatro grupos, encontramos el PIB; no hemos prescindido de él, pero no lo explica todo. En todo caso, explicaría cuánto, pero en ningún caso explica cómo y qué hacemos con todos los beneficios y pérdidas, cómo repercuten en el progreso y bienestar. Eso es un poco lo que hemos puesto en el estudio que hace un año que estamos haciendo

Tomáis cuatro ejes para crear el IPB, ¿por qué los escogisteis?
Para escogerlos estuvimos un año. De hecho, empezamos con 33 (ríe)... Y pasamos a 10 porque observamos lo que están haciendo otros países de Europa y, evidentemente, llevándolo al caso catalán, que es lo que nos interesa. Y dentro del modelo económico y de país fuimos ajustando.

Es evidente que hay unos aspectos que son muy evidentes, como el tema de las energías renovables, que lo tenemos que poner de relieve, y el tema de la sostenibilidad. Otros aspectos también evidentes, como los sociales o de género, y como la inversión en educación, en investigación y desarrollo, la transferencia que se hace a las empresas y de estas a la sociedad. De lo que se invierte... que es poco, porque ha habido recortes en educación muy importantes en nuestro país y que los tienen que revertir, pero cómo eso acaba transfiriendo a la ciudadanía...

Al final todo se fue puliendo y quedaron estos cuatro ejes con tres índices cada uno.

Catalunya no ha conseguido transformar el crecimiento del PIB en bienestar y progreso real para la sociedad. ¿Qué se ha perdido por el camino?
De todo ello yo saco una conclusión, si me permites, desde un punto de vista no solo técnico, pero bastándome en el estudio estrictamente técnico: si tú observas las curvas, la curva de lo que hace Catalunya está siempre un poco por encima o por debajo de la curva de España, pero estamos enganchados a la curva española y no nos podemos desenganchar. De hecho, concretamente, una me viene a la cabeza, porque a mí me sorprende mucho, que es la inversión en I+D+I, que si tú ves la crisis del 2008, tanto Catalunya como España y Europa tienen una curva ascendente, pero con la crisis del 2008 Europa continúa arriba y Catalunya y España bajan en esta curva.

Países que en los momentos de crisis decidimos que, en lugar de tener una visión a largo plazo, que es lo que nos sacará de estas crisis —la investigación y el desarrollo, la ciencia y el conocimiento—, pensamos que nos sacará de aquí la defensa, y las inversiones se van hacia Defensa, porque estas no bajan nunca, y en cambio, educación, investigación, desarrollo, transferencia y todos estos aspectos sociales van abajo... Nosotros al final estamos lastrados por lo que es el conjunto del Estado español y no conseguimos desengancharnos de su curva, porque tenemos un déficit fiscal muy importante, que no dejamos de denunciar.

El déficit fiscal es muy importante y una condición 'sine qua non' para poder desengancharnos de la curva española

Foto: Sergi Alcàzar

Al final nosotros tenemos una serie de competencias transferidas, que son educación y sanidad, básicamente, entonces, ¿de dónde tenemos que sacar los recursos para cualquier otra cosa? Es lo único que tenemos, estas competencias transferidas, quiero decir que está muy atado de pies y manos el Govern... ¿Lo podría hacer mejor? Evidentemente, pero no demasiado más. ¿Por qué está muy atado de pies y manos? También es una evidencia. Por lo tanto, el déficit fiscal es muy importante y sería una condición, prácticamente sine qua non, para poder desengancharnos y apostar fuerte por el modelo que defendemos, para apostar por educación, para apostar por salud y por nuevas tecnologías y aspectos sociales.

La condición sine qua non es no tener el déficit fiscal y desengancharnos del Estado. Ahora bien, también es verdad que nosotros decimos que es una condición sine qua non, pero no es una condición suficiente. Nosotros con este dinero que tendríamos si no estuviéramos atados en el Estado español, les tenemos que saber invertir y aquí es una propuesta de qué tenemos que hacer para que todo este PIB revierta en progreso y bienestar. Y de hecho, eso aumentaría el PIB sustancialmente, pero para revertir siempre en progreso y bienestar.

Queda un año y medio para las elecciones a la Cambra, ¿tenéis presentado presentaros otra vez? ¿Cambiará el presidenciable, cómo lo tenéis planteado? ¿O todavía no hay nada sobre la mesa?
A ver, es una cuestión que está sobre la mesa, evidentemente. Porque el tiempo pasa a toda prisa y nosotros nos volveremos a presentar como Eines de País, porque se tiene que consolidar el modelo y todas las acciones que está haciendo la Cambra y los proyectos son a largo plazo. Tenemos que aprender a mirar a largo plazo y no buscar el beneficio inmediato, por lo tanto, nos queremos volver a presentar.

Como te explicaba al principio, somos un equipo, el trabajo es de equipo, y al final quién haya al frente no es tan importante, sin menospreciar lo que significa presidir una institución como la Cambra, pero es un trabajo de equipo y este se tiene que mantener.

El sistema de elecciones en las cámaras es un poco complicado. Así pues, para nosotros, hablar de un presidenciable o una presidenciable cuando no sabemos si ni saldrá escogido es un poco atrevido y preferimos no hacerlo, tal como hicimos la última vez. Y esta vez todavía no nos lo hemos planteado, pero imagino que la filosofía será la misma y no nos pronunciaremos demasiado en este sentido, pero lo que sí que aseguramos es que el equipo se mantiene, que se va renovando, pero siempre con una continuidad en el equipo, la idea y en todos los proyectos que hemos empezado.