Zinedine Zidane tiene un problema inesperado dentro de la selección francesa y quiere cortarlo antes de que crezca. La tensión entre Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé alrededor del Balón de Oro ha dejado un ambiente que no gusta al seleccionador. Por eso, Zidane considera necesario hablar directamente con Luis Enrique, una de las personas que mejor conoce actualmente al atacante del PSG.
Todo nace de unas palabras de Mbappé en las que dejó entrever que Dembélé no era necesariamente “el elegido” para conquistar el máximo premio individual. El futbolista del PSG no tardó en responder y quiso dejar claro que él nunca había entrado en polémicas públicas con su compatriota. Una reacción que ha convertido una simple cuestión individual en un asunto que puede acabar afectando a Francia.
Zidane quiere que Luis Enrique rebaje la tensión
El seleccionador no quiere posicionarse a favor de ninguno. Mbappé continúa siendo una referencia absoluta de Francia, mientras que Dembélé se ha ganado una jerarquía enorme gracias a su rendimiento. El objetivo de Zidane es evitar que la carrera por reconocimientos individuales contamine una convivencia que será fundamental cuando ambos vuelvan a compartir vestuario.

Luis Enrique aparece ahí como interlocutor clave. Convive diariamente con Dembélé, conoce su carácter y puede ayudar a que el atacante interprete las palabras de Mbappé sin convertirlas en un conflicto personal. Zidane quiere saber cómo se encuentra realmente el futbolista y hasta qué punto existe malestar.
Francia necesita a Mbappé y Dembélé juntos
Para Zidane, el problema va mucho más allá del Balón de Oro. Francia necesita que sus dos grandes atacantes puedan jugar juntos, asociarse y aceptar que durante la temporada también competirán por premios individuales. Una rivalidad controlada incluso puede ser positiva; una fractura dentro del grupo sería completamente diferente. El técnico francés también hablará con Mbappé para evitar nuevos mensajes que puedan interpretarse como ataques a sus compañeros. Ser capitán y referencia implica, en opinión de Zidane, medir especialmente las palabras cuando se habla públicamente de otro internacional.
La intención es que todo quede reducido a un episodio puntual. Dembélé quiere defender su candidatura y Mbappé tiene derecho a expresar sus preferencias, pero ninguno puede trasladar esa disputa al vestuario de Francia. Por eso Zidane necesita a Luis Enrique como aliado. El entrenador del PSG puede ayudar a tranquilizar a Dembélé antes de la próxima concentración. Francia tiene demasiados objetivos importantes por delante como para permitir que el Balón de Oro termine enfrentando a dos de sus mayores estrellas.