En el Real Madrid empieza a instalarse una realidad incómoda en los despachos. El banquillo blanco, que históricamente ha sido uno de los más codiciados del fútbol europeo, ya no resulta tan sencillo de ocupar. Zinedine Zidane ha sido el primero en marcar distancias, pero no es el único entrenador de primer nivel que ha rechazado la posibilidad de asumir el cargo en el Santiago Bernabéu, por la gran complejidad que implica la situación actual el conjunto blanco.

El técnico francés considera que el proyecto necesita una reestructuración profunda. No habla solo de ajustes tácticos, sino de salidas de alto nivel dentro del vestuario. Zidane entiende que habría que tomar decisiones duras con jugadores importantes, y no quiere ser el encargado de ejecutar esa limpieza que podría deteriorar relaciones personales y su propia imagen como entrebnador, ya que si en algo en bueno es en unir vestuarios, no en romperlos.

Zidane no quiere tener que hacer la limpieza

La negativa del francés no responde a falta de ambición ni a dudas deportivas. Su diagnóstico es que el equipo necesita cambios muy grandes antes de iniciar un nuevo ciclo ganador. Y ese proceso implica asumir desgaste interno desde el primer día. Zidane no quiere regresar para convertirse en el técnico que señale salidas de peso o gestione conflictos dentro del vestuario, no es su estilo. Su etapa anterior dejó una huella enorme, y prefiere preservar ese legado antes que arriesgarlo en un contexto que considera inestable.

Zidane
Zidane

En el club son conscientes de que su figura generaría consenso desde el primer día, pero también entienden que sin el respaldo absoluto para remodelar la plantilla, el francés no se sentará a negociar.

Mourinho también se aleja del banquillo del Real Madrid

José Mourinho comparte una visión similar a la de Zidane. El portugués no contempla regresar si no se produce previamente una reconfiguración clara del vestuario. No quiere heredar problemas pasados ni asumir un grupo como el actual. Para Mourinho, la autoridad del entrenador debe ser incuestionable desde el primer día. Si percibe que no tendrá margen para decidir salidas y reforzar posiciones clave, prefiere mantenerse al margen.

La consecuencia es que ya son dos, los entrenadores top se alejan del banquillo del Real Madrid por razones de vestuario. El club deberá decidir si afronta primero la renovación interna o si busca un perfil dispuesto a liderarla desde dentro. Así pues, Bernabéu sigue siendo un destino gigante, pero el contexto actual exige algo más que prestigio. Exige una gran reconstrucción. Y no todos están dispuestos a asumir ese coste inicial.