En el Real Madrid empiezan a aparecer gestos de incomodidad que no pasan desapercibidos dentro del vestuario. Thibaut Courtois, una de las voces con más peso en el grupo, ha trasladado su malestar por la actitud de Kylian Mbappé en determinados momentos clave de la temporada. El portero belga considera que el compromiso colectivo debe estar por encima de cualquier objetivo individual y el galo no está cumpliendo con esto.

La sensación interna es que varios jugadores perciben que el delantero francés ha priorizado metas personales por encima del rendimiento del equipo. En concreto, su obsesión por alcanzar cifras goleadoras que le permitan acercarse a los registros históricos de Cristiano Ronaldo no ha sido bien interpretada por parte del núcleo duro del vestuario.

Courtois lidera la inquietud

Courtois no cuestiona el talento ni la importancia de Mbappé en el proyecto. Lo que le preocupa es el orden de prioridades. Desde su punto de vista, el Real Madrid debe estar siempre por delante de récords individuales o aspiraciones personales vinculadas al próximo Mundial. La reciente lesión de rodilla ha reforzado esa percepción. Dentro del grupo hay quien cree que forzó en momentos poco oportunos, con una carga de minutos elevada y una gestión discutible de los esfuerzos en partidos menores. No se trata de señalarle, pero sí de marcar límites en ese aspecto.

Courtois calentamiento

El vestuario entiende que en el Real Madrid los egos deben convivir con una disciplina colectiva. Y cuando se detecta que alguien puede estar anteponiendo sus intereses, la reacción no tarda en aparecer y en suponer una molestia para los demás, que sí centran sus esfuerzos en conseguir lo mejor para el club, que, al fin y al cabo, es lo que de verdad importa.

El equilibrio del proyecto, en juego

El cuerpo técnico es consciente del clima que se respira. Nadie quiere un conflicto, pero tampoco una dinámica que erosione la cohesión del grupo. Mbappé es una pieza estructural del proyecto, pero el mensaje que se transmite desde dentro es inequívoco, ya que aquí nadie está por encima del escudo. Ni el mejor del mundo. Courtois, como capitán, defiende una idea completamente basada en el sacrificio compartido. El belga considera que los grandes títulos se construyen desde la renuncia individual en favor del colectivo.

Así pues, a pesar de que no hay una ruptura, sí que aparece cierta molestia por parte de los jugadores. En el vestuario del Real Madrid se espera una reacción por parte de su estrella. Porque el talento no se discute, pero la implicación total es innegociable.