Después de su regreso a la ciudad de Barcelona, el Barça vuelve a mirar con preocupación hacia la figura de Raphinha. Su última lesión no solo tiene impacto deportivo duro de digerir por parte de Hansi Flick, sino que empieza a generar dudas más profundas dentro del club respecto de la próxima temporada y las venideras. No es una cuestión de rendimiento, sino de fiabilidad, un factor que empieza a pesar cada vez más en el club, donde hay algunas dudas importantes.

El brasileño ha encadenado problemas musculares similares a lo largo de la temporada, y este patrón empieza a inquietar tanto al cuerpo técnico como al entorno del vestuario. Pues, cuando empieza a coger buen ritmo y a tener partidos muy buenos, Raphinha acaba cayendo lesionado del bíceps femoral.

Un problema que ya no es algo puntual ni un accidente

De este modo, el principal temor en el Barça es la repetición de unas dolencias que han dejado a una de las piezas más importantes del equipo, más tiempo en la enfermería que sobre el terreno de juego. Ya no se trata de una lesión aislada, sino de un problema que se ha repetido hasta en tres ocasiones en la misma temporada.

Barça Sevilla gol Raphinha EFE

Y es que este tipo de recaídas generan desconfianza en todos los sentidos. La sensación dentro del club es que Raphinha puede ser un jugador frágil físicamente, algo que condiciona su continuidad en un equipo que exige máxima disponibilidad en los momentos clave. Desde Brasil, además, apuntan a que esta última lesión ha dejado una huella más profunda en la relación entre el jugador y el club.

El vestuario blaugrana ha comenzado a dudar

La realidad es que, dentro del vestuario, el debate ya existe. De este modo, algunos consideran que esta situación puede marcar un punto de inflexión en su etapa en el Barça. No por lo que ofrece en el campo, donde sigue siendo un jugador importante, sino por la incertidumbre constante sobre su estado físico. En un equipo que compite por todo, la regularidad es clave.

El miedo es claro, ya que las lesiones se alarguen en el tiempo y limiten su aportación de forma estructural. Así pues, sin que haya una decisión tomada, la sensación es que algo ha cambiado. La confianza ya no es total y el futuro de Raphinha empieza a abrirse como un interrogante. En el Barça, cuando surgen dudas de este calibre, el final de etapa puede empezar mucho antes de lo que parece.