Alejandro Balde volvió a tener minutos con el Barça, pero lejos de servir para rebajar la tensión alrededor de su figura, los últimos acontecimientos han hecho justo lo contrario. El lateral apareció en un partido prácticamente intrascendente, sin demasiada presión competitiva, y aun así su situación volvió a dejar señales de que Hansi Flick sigue sin contar realmente con él como una pieza importante.
Lo que más llamó la atención llegó después. Tras esos primeros minutos, Balde tuvo que ejercitarse aparte bajo la lluvia, una imagen que dentro del vestuario se interpretó como otro síntoma de la distancia que existe ahora mismo entre el jugador y el cuerpo técnico. No fue un castigo formal, pero sí una escena que reforzó la sensación de que está muy lejos de recuperar su antiguo peso.
Flick sigue sin darle una oportunidad de verdad
El problema para Balde es que ya no basta con volver a pisar el césped. Necesita continuidad, partidos importantes y una señal clara de confianza. Jugar unos minutos en un encuentro sin apenas trascendencia no cambia una jerarquía en la que Xavi Espart y Joao Cancelo parten por delante.

Además, Flick sigue considerando que el perfil de Balde encaja peor en su idea actual. Con extremos que necesitan amplitud por fuera, el técnico prefiere laterales capaces de cerrarse por dentro y participar en la construcción. Esa lectura táctica continúa pesando más que el pasado del canterano.
Enero sigue apareciendo como el desenlace más probable
Dentro del vestuario hay compañeros que no entienden del todo cómo se está gestionando la situación. La realidad es que Balde es un jugador formado en casa, muy querido y especialmente cercano a Lamine Yamal, pero eso no está siendo suficiente para cambiar la decisión del entrenador. La dirección deportiva tampoco quiere alargar indefinidamente el problema. Si el lateral sigue sin tener un papel importante, enero aparece cada vez más como la fecha lógica para buscar una salida y evitar que su valor siga cayendo.
Balde, por su parte, continúa queriendo demostrar que puede triunfar en el Barça y no contempla marcharse con facilidad. Ahí está precisamente el origen de buena parte de la tensión. Volvió a jugar, sí, pero apenas en un contexto irrelevante y sin que eso modificara su situación. Luego llegó el trabajo extra bajo la lluvia y una nueva imagen incómoda. Todo apunta a que la relación deportiva con Flick sigue deteriorándose y que, salvo giro importante, enero será el momento en el que el club intentará resolver definitivamente su futuro.