Si se confirma la salida de Jules Koundé por una cifra cercana a los 70 millones de euros, Lamine Yamal tiene claro qué lateral quiere a su lado en el Barça. El extremo apuesta de forma clara por Pedro Porro, con quien construyó una sociedad muy productiva durante el Mundial y con quien se entiende tanto dentro como fuera del campo.
La conexión entre ambos fue un éxito total con España. Porro ofrecía profundidad, aparecía por fuera cuando Lamine se metía hacia dentro y también sabía cuándo frenar para no ocuparle el espacio. Esa coordinación permitió al atacante recibir con más libertad y generó una banda derecha mucho más imprevisible. Para Lamine, ese entendimiento pesa más que cualquier nombre del mercado.
Pedro Porro se convirtió en su socio ideal
Pedro Porro fue una de las grandes soluciones de Luis de la Fuente durante el Mundial. Su energía, capacidad para llegar a línea de fondo y facilidad para asociarse con Lamine lo consolidaron como una pieza importante. Incluso fue elegido mejor jugador ante Francia después de marcar y completar uno de sus partidos más completos con la selección.

En el Barça, ese perfil encajaría con lo que necesita Flick. Koundé ofrece potencia y seguridad defensiva, pero Porro tiene más vocación ofensiva y puede ayudar a fijar al lateral rival para liberar a Lamine de los dos contra uno que siempre le proponen. Además, su experiencia jugando por dentro y por fuera permitiría al equipo modificar alturas u planes de juego sin obligar al extremo a retroceder constantemente.
Lamine empuja para que sea el elegido
La operación solo tendría sentido si Koundé termina saliendo. El francés tiene contrato largo y ha expresado su deseo de continuar, aunque su situación está siendo revisada y existen clubes de la Premier atentos. Si llega una propuesta de alrededor de 70 millones, el Barça podría plantearse una venta que financie prácticamente todo el relevo.
En ese escenario, Lamine Yamal no quiere experimentos. Prefiere a un futbolista que ya conoce sus movimientos, que entiende cuándo atacar y que no necesita meses para construir química con él. Pedro Porro sería, para la estrella azulgrana, el recambio perfecto. No se trata solo de amistad, ya que durante el Mundial ambos demostraron que pueden formar una de las bandas más peligrosas de Europa. Si Koundé se marcha, el mensaje de Lamine será claro: antes que invertir en una apuesta incierta, quiere al lateral con el que ya sabe que puede rendir mejor. Su llegada además permitiría mantener una amenaza constante por fuera cuando Lamine busque zonas interiores, algo que Flick considera esencial para equilibrar el ataque.