La semana trágica del Barça: vuelven las dudas y adiós al invicto

La semana del 21 al 27 de octubre de 2024, Hansi Flick presentó su nuevo Barça al mundo. En esos días, los blaugrana se tuvieron que enfrentar al Bayern de Múnich en la Champions League y al Real Madrid en la Liga. En el primer encuentro, con un Raphinha sensacional, el alemán arrolló a su exequipo por un 4-1. Esa noche del 23 de octubre, en el Lluís Companys, los catalanes maximizaron sus capacidades ofensivas y defensivas, aunque lo mejor para ellos estaba aún por llegar. Tres días más tarde, Hansi Flick y los suyos viajaban a Madrid para disputar su primer Clásico. Ese encuentro acabó con una victoria incontestable del Barça por un resultado de 0-4. Habían humillado al Real Madrid en el Santiago Bernabéu y no existía nadie en el mundo que no creyera en este equipo y cuestionara sus métodos.

Para hacer paralelismos, la semana pasada los culés entraron en una tesitura parecida. El martes se enfrentaron al PSG y el domingo al Real Madrid. El Barça llegaba a esos encuentros invicto y solo conociendo la victoria. Habían realizado el mejor inicio de la Liga de su historia y adelantaban por seis puntos a los blancos en la competición doméstica. El primer batacazo llegó el martes en París. Esa noche Luis Enrique le ganó la partida táctica a Flick y bajó de las nubes a los blaugrana con un 4-2. Pero al revés que dos temporadas atrás, lo peor estaba aún por llegar. José Mourinho sorprendió a todos con su planteamiento y neutralizó al Barça. Pese a perder por un ajustado 1-2, los síntomas de la derrota fueron extraños. Una presión mal ejecutada, una defensa tibia y un ataque que no sabía qué hacer en tres cuartos de campo obligarán a Hansi Flick a replantearse muchas cuestiones sobre su método de juego.

6287c5f62f0da73fa2172f64ec0a23af25d9a9f7w
Raphinha y Pedri en el Barça contra el Real Madrid / Foto: EFE

El Barça no es intocable

Los catalanes iniciaron la semana pasada con la ilusión de presentar candidatura como aspirantes a todo, buscando una semana idílica. Pese a las grandes bajas en defensa que tenía Hansi Flick, Eric Garcia y Jules Koundé, se mostraba confiado para lo que le venía los siguientes siete días. El inicio de la debacle comenzó en Francia. Ya en los primeros minutos de encuentro se vio cómo el PSG estaba un nivel por encima del Barça, además, por si no fuera poco, a la lista de lesiones se le sumó Dani Olmo, que prometía ser clave en esos partidos por su juego asociativo. El encuentro tuvo que continuar sin el de Terrassa y el Barça, aunque no se llegó a desconectar del partido, acabó perdiendo de forma convincente. Los de Luis Enrique avasallaron a los catalanes, que solo dominaron el encuentro los primeros minutos de la segunda mitad. Además, ese día se vieron los primeros problemas del Barça. Apenas remataron 5 veces a portería por 14 de los parisinos, que sumaron, por si no fuera poco, dos disparos al palo. Esa fragilidad atrás y la poca creatividad arriba confirmaron que el Barça no estaba aún al nivel del mejor equipo del mundo.

De todos modos, aún quedaba el Clásico. El Real Madrid, pese a llegar con un pleno de victorias en octubre, venía arrastrando dudas y una derrota contra los blaugrana podía dejar al proyecto de Mourinho muy tocado. Aun así, el guion de esa semana ya parecía escrito. El Barça arrancó mejor la primera media hora de juego, aunque los centrocampistas no estaban consiguiendo imponer su juego. Por otro lado, Marc Cucurella estaba secando a Lamine Yamal en todas las jugadas que intentaba el 10 culé. A pesar de eso, el partido estaba bastante igualado, pero otra lesión llegó para torcer los planes. Xavi Espart no pudo continuar y fue sustituido por Alejandro Balde. En ese momento, Cancelo pasó a la derecha y esa banda fue una auténtica autopista para Yan Diomande. El marfileño era un peligro en todas las jugadas que protagonizaba, además de ser el jugador que más regates completó en el partido con tres. De hecho, el primer gol, pese a tener una gran pizca de fortuna por un muy mal rechace de Gerard Martín, llegó por una gran jugada suya. El Barça logró empatar el partido, pero se siguió mostrando errático, y tras una pérdida de Gabriel Jesus en los minutos finales y una gran jugada de Camavinga que retrató a Pau Cubarsí, el Real Madrid impuso el 1-2 definitivo.

Lamine i Fermín contra el PSG Foto Europa Press
Lamine y Fermín contra el PSG / Foto: Europa Press

No todo está perdido para el Barça ni hay que cortar cabezas

Si bien es cierto que no ha sido la gran semana para la hinchada culé, no hay que llevarse las manos a la cabeza, al menos todavía. El Barça sigue líder en la Liga y en la Champions ya tiene un buen botín de puntos. Los de Flick ahora deberán centrarse en los próximos partidos, aunque sin olvidar los motivos de estas dos derrotas.

La primera parada de las tres siguientes será el próximo domingo contra el Alavés. Los blaugrana gozarán de una semana entera de descanso para centrarse en el partido contra los babazorros. Por lo tanto, los dos partidos restantes antes del parón de selecciones en noviembre serán Aston Villa y Atlético de Madrid. Esos dos encuentros serán dos exámenes parciales para los catalanes para ver qué tanto les ha afectado la semana trágica y ver si se pueden levantar de este duro golpe y regresar al gran estado de forma que venían ofreciendo.