El ciclismo ha hecho una evolución radical en el último año. Se ha pasado de líderes inconfundibles y estrellas veteranas que seguían brillando, como Alejandro Valverde, Philippe Gilbert, Zdeněk Štybar o Primož Roglič, a la explosión de los más jóvenes.

En contadas ocasiones los corredores de menos de 25 años habían conseguido grandes victorias en el calendario hasta día de hoy. Ni mucho menos se convertían en líderes de equipo. Pero ya ha llegado la revolución de los jóvenes en el ciclismo. El 2019 fue el año del primer Tour de Francia de Egan Bernal (23 años), de la consolidación de Mathieu van der Poel (25 años), de la ilusión de Tadej Pogačar (21 años) y del Mundial en ruta de Mads Pedersen (24 años).

Pero eso no ha sido todo a pesar de este accidentado 2020, con un confinamiento que ha trastocado los planes de todo el piloto, ha servido para hacer aflorar dos realidades que se han confirmado en la Vuelta a Burgos, la primera carrera postcoronavirus: la reaparición de Remco Evenepoel (20 años) y la de Roger Adrià (22 años), que además tienen una vinculación especial.

Del fútbol al ciclismo

El ciclista belga del equipo Quick-Step Remco Evenepoel ha sido el vencedor de la general de la Vuelta a Burgos y sigue confirmando los pronósticos que lo señalan como la gran figura del futuro. El año pasado ya se impuso en la Clásica de San Sebastián y fue segundo en el Mundial contrarreloj. Y después del confinamiento vuelve a dar la razón a los que creen que será uno de los nombres a tener en cuenta en los próximos diez años.

Esta también es la situación que se vive con el barcelonés del equipo Kern Pharma Roger Adrià, aunque sin ser tan ambiciosos. El ciclista catalán destacó en la tercera etapa de la Vuelta a Burgos, luchando hasta el final por la victoria, pero se quedó a poco de triunfar desde la escapada. Un escalador que tiene mucho camino para recorrer y progresar.

Pero más allá del gran cartel que han dejado los dos ciclistas de cara al futuro, los dos coinciden con su pasado deportivo. Tanto Evenepoel como Adrià son exfutbolistas. Ninguno de los dos es un ciclista de toda la vida, sino que han sido unos ciclistas tardíos. Desde que eran pequeños que su deporte es el fútbol, y los dos llegaron a destacar en los campos de césped.

Evenepoel formó parte de las canteras del Anderlecht y del PSV Eindhoven, llegando a ser internacional sub-15 y sub-16 por Bélgica. Pero a los 17 años decidió cambiar el balón por la bicicleta. Bien parecido al caso de Adrià, que a pesar de sobresalir en el mundo del fútbol, acabó subiéndose a la bicicleta. Jugó en el Espanyol, en el Terrassa FC y en el Sant Cugat Esport FC, pero a la edad de juvenil cambió de deporte.

Y suerte tenemos que estos dos ciclistas han cambiado de opinión. El futuro seguro que pasará por seguir escuchando sus nombres.

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