El Real Madrid pone nombres y apellidos a las ventas que harán posible el fichaje de Olise

El fichaje de Michael Olise ya no se entiende en el Real Madrid como una operación más de mercado. El Bayern no quiere vender, el jugador tiene contrato y cualquier intento serio obligará a mover cifras récord. Por eso el club blanco ha empezado a poner nombres y apellidos a las ventas que podrían hacer posible la llegada del extremo francés. El primero de ellos es Eduardo Camavinga.

Camavinga aparece como la pieza más clara para abrir la puerta. Tiene mercado, es joven, conserva cartel en la Premier y puede dejar una cantidad cercana a los 60 millones de euros. Su salida permitiría iniciar una operación que necesita mucho más que una venta secundaria. Para ir a por Olise, el Real Madrid necesita desprenderse de jugadores de primer nivel que dejen dinero de verdad.

Vender solo a Camavinga no sería suficiente

El problema es que vender solo a Camavinga no alcanzaría. El Bayern puede pedir una cifra prohibitiva y el Real Madrid tendría que construir una propuesta capaz de acercarse a los 200 millones de euros, como mínimo. Ahí aparece la segunda gran decisión que obliga a elegir entre Fede Valverde o Aurélien Tchouaméni.

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Mourinho no quiere perder a Valverde, pero sabe que el uruguayo es uno de los futbolistas con más valor de de la plantilla. Su energía, su versatilidad y su liderazgo lo convierten en una venta extremadamente dura, aunque también en una de las pocas capaces de cambiar la dimensión económica del verano. Eso sí, su episodio, con Tchouaméni, da argumentos para justificar la salida del charrúa, que tambiñén viene de un Mundial lamentable.

Tchouaméni, la otra vía a estudiar

La alternativa es Tchouaméni. El francés también tiene cartel, interesa en Inglaterra y puede generar una venta muy importante sin tocar a Valverde. Además, su salida sería más fácil de justificar si Mourinho considera que puede reconstruir el centro del campo con otros perfiles de más calidad y menos músculo. El debate está entre vender al uruguayo o al francés.

El Real Madrid entiende que Olise no llegará solo con deseo. Hace falta dinero real, espacio salarial y una señal fuerte para el Bayern. Camavinga más Valverde convertiría la operación en una apuesta total. Camavinga más Tchouaméni sería una vía algo menos traumática, pero igualmente agresiva. La conclusión es clara: si el club quiere fichar a Olise, tendrá que sacrificar centro del campo. No bastan ventas menores ni cesiones. De esto modo, el Bayern solo escuchará una propuesta gigantesca y el Real Madrid ya sabe de dónde puede salir el dinero. Camavinga está señalado, y la segunda llave estará entre Valverde y Tchouaméni.