Hansi Flick empieza a cansarse de una situación que considera demasiado improvisada, ya que el Barça sigue sin tener un lanzador fijo de penaltis. El último episodio volvió a dejar a Raphinha y Lamine Yamal como protagonistas después de que el brasileño decidiera cederle el lanzamiento al joven atacante, una muestra de compañerismo que, sin embargo, no termina de convencer al entrenador alemán.
Hansi Flick valora el gesto entre ambos, pero prefiere otra cosa: orden. Para él, los penaltis deben tener una jerarquía clara antes de empezar el partido, sin conversaciones sobre el césped ni decisiones tomadas en función del momento. Considera que esa falta de estructura puede generar dudas precisamente cuando más presión existe.
Raphinha quiso premiar a Lamine Yamal
Raphinha actuó como capitán y entendió que cederle el penalti a Lamine Yamal podía ser una buena manera de reforzar su confianza y darle protagonismo. Entre ambos existe una relación excelente y el brasileño no tuvo problemas en apartarse pese a ser uno de los jugadores con más peso ofensivo del equipo.

El problema es que Flick no quiere que ese tipo de decisiones dependan de la generosidad de un compañero. Si Raphinha es el primer lanzador, debe ejecutar. Si lo es Lamine, debe hacerlo él. Y si existe una segunda opción, también tiene que quedar establecida antes del encuentro.
Flick quiere acabar con las dudas desde ya
El técnico alemán entiende que en un partido resuelto puede parecer un detalle menor, pero no piensa igual cuando imagina una eliminatoria de Champions, una final o un encuentro decidido por un solo gol. En esos escenarios, detenerse a decidir quién lanza puede transmitir inseguridad. Además, Flick quiere evitar que la batalla por cifras individuales o premios pueda influir en este tipo de acciones. Tanto Raphinha como Lamine Yamal tienen ambición y son dos de los grandes referentes del Barça, pero el entrenador quiere que la elección del lanzador responda exclusivamente a criterios deportivos.
Por eso el cuerpo técnico estudia fijar definitivamente una jerarquía y acabar con el debate. Hansi Flick no está molesto con Raphinha por ayudar a Lamine, ni con Lamine por aceptar el balón. Lo que le incomoda es que el Barça todavía tenga que resolver estas situaciones sobre la marcha. La decisión de Raphinha ha vuelto a abrir la discusión. El capitán apuesta por la confianza entre compañeros; Flick, por un sistema mucho más rígido. Y todo apunta a que esta vez impondrá el orden.