Luis de la Fuente todavía no ha anunciado la próxima convocatoria de España, pero el Clásico deja un asunto que conviene vigilar: cómo se reencontrarán los internacionales del Barça y del Real Madrid después de un partido exigente. El duelo entre Lamine Yamal y Marc Cucurella es el mejor ejemplo de ello. Ambos deberán volver a colaborar con la selección después de competir directamente y terminar el encuentro hartos, el uno del otro.
El lateral madridista consiguió incomodar al extremo azulgrana, que mostró mucha frustración con las acciones de Cucurella. Las faltas, las protestas y la dificultad de Lamine para superar a su marcador elevaron la intensidad del enfrentamiento. Ese contexto alimenta el debate sobre el próximo reencuentro, aunque lo observado sobre el césped no permite afirmar que exista una ruptura personal entre compañeros ni una división dentro del vestuario de la selección.
De rivales directos a compañeros de selección
En este sentido, el trabajo de De la Fuente pasará por conseguir que cada futbolista cambie de contexto al llegar a la concentración. Lamine necesita encontrar apoyos para desequilibrar y Cucurella debe coordinarse con sus compañeros para dar equilibrio al equipo. La rivalidad entre clubes puede quedarse en el partido si ambos mantienen esa disposición cuando vuelvan a entrenarse juntos y a preparar los siguientes compromisos.

La misma exigencia afecta al resto de internacionales de ambos equipos. Un resultado puede dejar satisfacción en unos y enfado en otros, pero la selección necesita que esas emociones no condicionen las relaciones cotidianas. Compartir ejercicios, aceptar decisiones y colaborar durante los encuentros forman parte de ese cambio. El reto consiste en recuperar rápidamente la confianza deportiva entre jugadores acostumbrados a enfrentarse en citas de máxima repercusión.
La respuesta llegará el 6 de noviembre
De esta manera, habrá margen antes de que se produzca el reencuentro. Según publicó Mundo Deportivo, De la Fuente anunciará su lista el 6 de noviembre para los compromisos contra la República Checa e Inglaterra. El seleccionador ya había comunicado una prelista a los clubes. La convocatoria definitiva dependerá también del estado físico y del rendimiento de los futbolistas durante las jornadas anteriores a la ventana internacional.
Así pues, el Clásico deja una situación que De la Fuente deberá gestionar por el bien de la Roja. Si alguna tensión persiste, será importante resolverla antes de que afecte al funcionamiento colectivo. De la Fuente necesita que los jugadores lleguen preparados para competir juntos y que el recuerdo del enfrentamiento entre clubes pierda peso frente a los objetivos de la selección.