La derrota del Manchester City en el Santiago Bernabéu ha dejado una situación muy tensa dentro del vestuario del equipo inglés. El 3-0 sufrido ante el Real Madrid no solo supuso un golpe deportivo muy importante, sino también un nuevo episodio de frustración para Pep Guardiola y uno de sus jugadores más importantes, que acabó el partido con la sensación de no haber hecho absolutamente nada.
El técnico catalán terminó el partido visiblemente enfadado, especialmente por el rendimiento de Erling Haaland, que volvió a pasar prácticamente desapercibido en un escenario donde el equipo necesitaba a su gran referencia ofensiva y en el que, como ya es habitual ni tocó balones y los pocos que tocó los perdió sin llegar a hacer nada.
Un partido que refleja un problema estructural
Los números del delantero reflejan claramente lo que ocurrió sobre el césped del Bernabéu. Haaland apenas tocó once balones durante todo el encuentro y perdió siete de ellos, una estadística muy pobre para un jugador llamado a marcar diferencias en partidos de máximo nivel como lo son unos octavos de Champions League.

El atacante noruego quedó completamente desconectado del juego del equipo. El Real Madrid logró neutralizarlo con facilidad y el City no consiguió encontrarle en posiciones peligrosas. No es la primera vez que ocurre algo parecido cuando el conjunto inglés se enfrenta al equipo blanco. En varios de estos partidos, el delantero ha tenido dificultades para entrar en juego y para generar ocasiones claras de gol, porque si en algo falla Haaland, es a la hora de generase ocasiones para él mismo.
La frustración llegó al vestuario 'citizen'
La situación generó un ambiente muy tenso después del partido. Guardiola mostró su enfado en el vestuario, consciente de que el equipo necesita más de su delantero estrella en este tipo de escenarios. Desde el entorno del jugador también existe cierta sensación de frustración. Haaland considera que en algunos partidos, especialmente contra el Real Madrid, el planteamiento del City no siempre le beneficia ni le permite explotar sus mejores cualidades como goleador.
El resultado es un delantero que aparece poco en el juego y que tiene muy pocas oportunidades para marcar diferencias. La derrota en el Bernabéu vuelve a abrir ese debate dentro del Manchester City. El equipo necesita que su gran referencia ofensiva tenga más impacto en los partidos grandes. Y Guardiola sabe que, si quiere competir al máximo nivel europeo, Haaland tendrá que encontrar la forma de aparecer mucho más en noches como la del Bernabéu.