El descalabro de la selección italiana en la fase de clasificación para el Mundial provocó que desde la federación se intentara llevar a cabo una enorme revolución. Giovanni Malagò, el nuevo presidente de la FIGC, le dio la dirección deportiva a Paolo Maldini, que acompañado de Leonardo, iniciaron el trabajo de renovar toda la selección, con la elección del entrenador como principal tarea. Ahora ambos han dimitido, por toda la problemática en torno a la elección de Andrea Pirlo como seleccionador, lo que ha llevado a Maldini a conceder una extensa entrevista al diario Corriere della Sera, en la que ha desarrollado cómo fue el camino para decidir el seleccionador.
"Guardiola incluso se puso a escribir formaciones"
Paolo Maldini habla sin pelos en la lengua y admite que los dos primeros nombres que pusieron encima de la mesa fueron los de Carlo Ancelotti y Pep Guardiola. El primero, "el mejor entrenador italiano de la historia", rechazó la oferta, al estar implicado con Brasil a largo plazo, mientras que Guardiola estuvo muy tentado de aceptar. "Es el entrenador que mejor encarna el juego técnico y ofensivo. A través de algunos amigos había expresado la idea de entrenar a una selección nacional. Fuimos a verlo a Barcelona, almorzamos juntos y hablamos durante todo un día", empieza explicando Maldini.

"Estaba muy tentado. Estuvo muy cerca de aceptar. Incluso se puso a escribir formaciones en hojas... El dinero nunca ha sido un problema. Pep nos dijo claramente: dadme un euro menos de lo que cobraba el último seleccionador y estoy dentro. Rechazó la oferta por cansancio. Viene de diez años agotadores en la Premier. Se ha operado de la espalda. Quiere descansar. Pero fue una discusión muy seria, estudiamos las alineaciones, desde los sub-17 en adelante...".
Revuelo por la elección de Pirlo y dimisión de Maldini y Leonardo
Con las cartas de Ancelotti y Guardiola descartadas, Maldini y Leonardo miraron hacia el fútbol italiano y los 3 siguientes nombres de la lista fueron Pirlo, De Rossi y Grosso. El problema es que desde la federación les pidieron que no podían contratar a ningún entrenador con equipo, para no desestabilizar al fútbol italiano, lo que descartó a De Rossi (entrenador del Genoa) y a Grosso (entrenador de la Fiorentina). El elegido, pues, quedaba claro: Andrea Pirlo. "Queríamos un entrenador joven, que abrazara el proyecto y tuviera una carrera de alto nivel. Técnicamente, cuando hablo con Pirlo, lo encuentro muy preparado. Acompañado y respaldado por un director técnico y un asesor, habría sido el entrenador ideal", enfatiza Maldini.

Fue entonces cuando en Italia se generó una campaña de repulsa en contra de Pirlo, por tener un acuerdo comercial con una casa de apuestas rusa. El entrenador estaba dispuesto a romper la relación, pero Malagò no soportó la presión y decidió no contratar a Pirlo. "A partir de hoy, el entrenador lo decido yo. A partir de hoy cambian las reglas: yo decido el entrenador y vosotros lo avaláis", afirma Maldini que les transmitió Malagò. 24 horas después, Maldini y Leonardo presentaron la dimisión.