Pedro Acosta continúa acercándose al Ducati Lenovo Team. Desde hace tiempo, se sabe que es el elegido por Davide Tardozzi y Gigi Dall’Igna para completar el equipo oficial, y ocupar el asiento que Francesco Bagnaia dejará libre cuando se marche, en el mes de diciembre. Sin embargo, la realidad es que todavía no existe un acuerdo definitivamente cerrado, y faltan por negociar algunas cláusulas para que se acabe de hacer oficial este movimiento, que es una simple cuestión de tiempo.

Y una condición indispensable que el murciano ha colocado para asegurarse su incorporación a la fábrica de Bolonia es tener exactamente los mismos privilegios que Marc Márquez. En otras palabras, quiere recibir el mismo trato, y tener la oportunidad de probar las mismas piezas que lleguen. No quiere vivir a la sombra de nadie, y si no le prometen que estará a la misma altura que el ilerdense, rechazará la oferta y se decantará por otra.
Desde que ascendió al equipo oficial de KTM, se ha acostumbrado a ser el líder del proyecto, y no se conformará con menos. Evidentemente, sabe que no es lo mismo tener como compañero a una leyenda como el ‘93’, que además es el actual campeón de MotoGP, que a Brad Binder, pero el ‘37’ no está dispuesto a aceptar un papel secundario. Desea pelear por el trofeo desde el primer día, y su objetivo será ser el principal rival del ilerdense.

Una petición que en Ducati habrían aceptado al instante, pues también desean estimular la competencia entre los dos pilotos que tienen en las filas, para evitar que le suceda lo mismo que a ‘Pecco’. Lo mejor para la reputación y para la imagen de la fábrica es tener a ambos pilotos peleando por victorias y en las primeras posiciones, y no pueden permitirse el lujo de tener a alguien en las últimas plazas, como sucedió con el turinés el curso anterior.
Precisamente, estos discretos resultados han sido la razón por la cual en la marca de Borgo Panigale han tomado la decisión de prescindir de los servicios de Bagnaia cuando expire su vínculo.
Acosta, un rival muy complicado para Márquez
Esto significa que Márquez tendrá un rival muy incómodo en su pelea por imponer una nueva hegemonía en MotoGP. Porque tendrá que competir con un piloto con el talento y la mentalidad de Acosta, y con exactamente las mismas armas.
La emoción, y también la polémica, está absolutamente garantizada.