El fatídico partido entre Barça y Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions ha dejado unas sensaciones más que raras en el seno del conjunto culé, donde cada vez hay menos confianza en uno de los jugadores llamados a marcar el destino del club en los años venideros. Pau Cubarsí, que con su expulsión condicionó todo el partido.
La sensación dentro del entorno del jugador es clara. No es solo una cuestión de competencia, también de rendimiento en momentos clave. Y ahí es donde han aparecido dudas. Porque su fiabilidad en acciones clave no es la mejor en muchos casos.
Los errores que siempre penalizan a Cubarsí
Y la realidad es que Cubarsí arrastra varios episodios que no han pasado desapercibidos. Especialmente en Champions, donde ha tenido acciones que han condicionado partidos importantes con acciones poco acertadas por su parte. La expulsión ante el Atlético de Madrid es el ejemplo más reciente. Dejó al equipo con uno menos en un momento muy temprano y cambió por completo el desarrollo del encuentro.

Lo peor es que ya no es un error aislado. Es una situación que empieza a repetirse y que genera dudas dentro del cuerpo técnico sobre su fiabilidad en escenarios de máxima exigencia. El central sigue teniendo talento y margen de crecimiento de sobra, pero estos fallos pesan cuando se trata de decidir quien debe ocupar el once titular.
Más competencia y menos margen
La realidad es que el contexto que viene tampoco ayuda. El Barça se mueve en el mercado y el nombre de Bastoni aparece como una incorporación prácticamente cerrada, lo que elevaría el nivel de la defensa. A esto se suma el rendimiento de Eric Garcia, que está mostrando un nivel muy alto y se ha consolidado como una opción de máxima confianza para el entrenador.
Con este escenario, la competencia aumenta y el margen de error se reduce al mínimo. Cada decisión cuenta y cada partido pesa. Así pues, Cubarsí empieza a ver un futuro diferente. No se trata de perder protagonismo de forma definitiva, pero sí de asumir que la titularidad ya no está asegurada. Y en un Barça cada vez más exigente, eso puede marcar su papel en la próxima temporada.