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España salió victoriosa del partido contra Portugal, pero Luis de la Fuente no terminó satisfecho con todo lo que vio. La victoria en octavos permitió avanzar a cuartos del Mundial, aunque el análisis del duelo dejó varios nombres señalados. Uno de ellos fue Pedri, protagonista para mal de del partido por la falta de fluidez que sufrió el equipo durante muchos tramos.

El centrocampista canario no estuvo cómodo. Portugal le cerró líneas de pase, le obligó a recibir de espaldas y Vitinha consiguió anularlo en varias fases del encuentro. Pedri apareció ofuscado en la creación, menos preciso de lo habitual y sin esa soltura que suele dar sentido a cada ataque de sus equipos. Cuando él no gira, no acelera y no conecta, la selección lo nota y el juego es mucho peor.

Vitinha le ganó el duelo a Pedri

La superioridad portuguesa en esa zona tuvo mucho que ver con Vitinha. El centrocampista entendió perfectamente cuándo saltar sobre Pedri y cuándo tapar la línea interior. No necesitó grandes entradas ni acciones espectaculares. Le bastó con estar siempre cerca, reducirle tiempo y convertir cada recepción en una acción incómoda.

Vitinha

Eso afectó directamente a España. El equipo tuvo posesión, pero le costó convertirla en ventajas limpias. Las transiciones fueron más pesadas, el balón circuló con menos velocidad y los ataques llegaron muchas veces sin la precisión necesaria. Frente a uno de los centros del campo más poderosos del Mundial, la falta de inspiración de Pedri se convirtió en un problema colectivo.

De la Fuente toma nota

Luis de la Fuente no quiere convertir una mala noche en una crisis, pero sí entiende que Pedri necesita recuperar sensaciones cuanto antes. No ha estado cómodo en ningún momento del Mundial. Le ha faltado continuidad, frescura y confianza para asumir el peso creativo que España espera de él en los partidos grandes. La charla posterior fue en esa dirección. El seleccionador sabe que no puede señalarlo públicamente, porque Pedri sigue siendo una pieza esencial. Pero internamente el mensaje es claro: España necesita más de su jugador diferencial. Si el canario no aparece, el equipo pierde una parte importante de su identidad.

La victoria tapa muchas cosas, pero no todas. Ganar a Portugal fue un golpe de autoridad, aunque también una advertencia. España sobrevivió sin la mejor versión de Pedri, pero no puede acostumbrarse a ello. En cuartos, De la Fuente necesitará que el centrocampista vuelva a mandar, no solo a participar. El Mundial entra en su fase decisiva y Pedri ya no tiene margen para seguir buscando el pulso.