Eduardo Camavinga afronta el estreno liguero ante el Espanyol con una situación muy diferente a la que imaginaba hace unos meses. José Mourinho ya no lo considera una pieza prioritaria para su centro del campo y el francés ha perdido terreno durante la pretemporada. Sin embargo, el técnico portugués está dispuesto a darle minutos porque el mercado todavía puede cambiar completamente su futuro.
La idea es utilizar el partido también como escaparate ante un Manchester United que ya ha preguntado por su situación. El club inglés mantiene al centrocampista en su agenda y sabe que el Madrid está dispuesto a escuchar propuestas. La cifra que permitiría desbloquear la operación ronda los 80 millones de euros, una cantidad elevada, pero asumible para un futbolista todavía joven y con potencial.
Mourinho ya ha tomado una decisión
Camavinga ha participado durante la preparación, pero no ha logrado recuperar la confianza del entrenador. Sus errores en la salida de balón, algunas pérdidas peligrosas y la falta de continuidad han pesado demasiado. Mourinho ha probado otras soluciones y ha definido una estructura en la que Tchouaméni, Valverde, Bernardo Silva, Bellingham o incluso perfiles más jóvenes pueden aparecer por delante.

Eso no significa que el francés vaya a desaparecer. Al contrario, jugar contra el Espanyol puede servir para demostrar que conserva mercado y que sigue siendo capaz de competir al máximo nivel. El Madrid sabe que venderlo por una cifra importante permitiría liberar espacio, ingresar dinero y apostar posteriormente por un centrocampista más adaptado a las exigencias del entrenador.
El United necesita terminar de convencerse
El principal obstáculo sigue siendo el propio Camavinga. El francés rechazó una aproximación del Manchester United porque quería triunfar en Madrid y confiaba en convencer a Mourinho. Ahora el escenario empieza a cambiar. Si comprueba que sus minutos serán limitados, tendrá que decidir entre quedarse peleando desde atrás o aceptar un proyecto donde tendría mucho más protagonismo.
El partido ante el Espanyol puede convertirse así en algo más que el estreno de Liga. Mourinho quiere ganar, pero también sabe que una buena actuación de Camavinga puede reactivar al United y acercarlo a esos 80 millones. El francés jugará para convencer al entrenador, pero también a un posible comprador. Si responde, el mercado puede acelerarse. Si vuelve a fallar, su valor seguirá cayendo y el Madrid perderá margen para cerrar una salida que cada vez parece más conveniente.